martes, 8 de septiembre de 2026

Y si estamos solos: Farsa interestelar.

 

 

Y si estamos solos

Farsa interestelar

 

De Benjamin Gavarre



Y si estamos solos: Farsa interestelar. © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

gavarreunam@gmail.com

 

DRAMATIS PERSONAE

SINUHE: Un astronauta veterano y cínico que lo ha visto todo. Un maestro improvisado del cosmos sin paciencia para la estupidez moderna. Lleva un traje espacial impecable que contrasta fuertemente con delantales florales y sillas de playa. Es la voz de la razón científica fría (y muy sarcástica).

 

PABLO: 16 años. Un adolescente promedio, irremediablemente adicto a la dopamina, con la capacidad de atención de un pez dorado y autodiagnosticado con "ansiedad por TikTok". Representa la inmadurez, fragilidad e histeria digital de la humanidad ante la inmensidad del universo.

 

 

PRÓLOGO: EL SERMÓN DE LA DOPAMINA

(Las luces de la sala se apagan por completo. En el escenario oscuro, se escucha el sonido típico de una notificación de WhatsApp a todo volumen, seguido por el sonido de un scroll infinito de TikTok saturado. De golpe, se enciende un único reflector blanco, cenital, en el centro del escenario. Bajo la luz está SINUHÉ. Lleva su traje espacial impecable, sostiene una taza de café en una mano y una tablet en la otra. Mira fijamente al público con los ojos entrecerrados y una expresión de profunda decepción. Pasa tres segundos en silencio absoluto, juzgando a la audiencia).

 

SINUHÉ:

Mírense. Nada más mírense. Qué espectáculo tan deprimente.

(Camina lentamente hacia el borde del escenario, apuntando con la tablet)

Apuesto lo que quieran a que, en este preciso instante, al menos el cuarenta por ciento de los cerebros en esta sala está sufriendo un microinfarto porque les pedimos que apagaran el celular. Sienten ese vacío en el bolsillo, ¿verdad? Esa comezón en el pulgar. Su mente les está suplicando: "Por favor, abre Instagram, solo cinco segundos, a lo mejor alguien ya le dio 'like' al meme rancio que subiste antes de entrar".

Tranquilos, no los culpo. La evolución tardó cuatro mil millones de años en sacarnos del océano, darnos pulgares oponibles y construir la civilización, solo para que ustedes usen ese milagro biológico para ver videos de un coreano bailando en un supermercado a velocidad 2x. ¡Qué orgullo para la ciencia! Si Albert Einstein reviviera y viera que el invento más grande de la humanidad, el internet, lo usan para pelearse con desconocidos en los comentarios de un video de un gato que hace "miau", se volvía a morir, pero de pura vergüenza.

(Da un sorbo pausado a su café)

Sé que si no les pongo luces de colores parpadeando en la cara, o si no les pongo un video de arena cinética cortándose con un cuchillo al lado de mi cabeza, sus cerebros van a entrar en modo de hibernación en los próximos treinta segundos.

Así que hagamos un pacto de supervivencia digital. Yo voy a intentar que esta farsa sea lo suficientemente dinámica para que no se me duerman, y ustedes van a intentar sostener la mirada aquí arriba sin necesidad de que les ponga subtítulos amarillos en el pecho. Vamos a hablar de la gran pregunta. Esa que se hacen por las noches cuando se les va el internet y se quedan a solas con sus propios pensamientos disfuncionales: ¿Hay alguien allá afuera? ¿Existen los aliens? Y si existen... ¿por qué carajos no nos han mandado ni un mensaje de "hola"?

(Sinuhé guarda la tablet en un bolsillo de su traje espacial, deja la taza de café en el suelo y mira hacia el cielo del escenario, preparándose)

Prepárense. Porque para que un adolescente promedio entienda cómo funciona el Big Bang y la probabilidad cósmica... primero tengo que agarrar al espécimen más inmaduro de su generación y arrastrarlo por el lodo de la ciencia.

 

(Sinuhé da tres palmadas fuertes. ¡SUENA UN SILBATO SÓNICO EXTREMO! Las luces estroboscópicas neón comienzan a parpadear salvajemente y se da inicio a la Clase 1 con la caída de Pablo).



ACTO I

Clase 1: La Tarta Cósmica (Introducción al Caos)

(El escenario está en un vacío absoluto. Luces estroboscópicas de colores neón parpadean salvajemente, simulando un fallo de internet en un directo de streaming. En el centro, flota una barra de cocina rústica. Sobre ella: un tazón gigante de vidrio, una cuchara de madera del tamaño de una escoba e ingredientes de utilería. SINUHÉ, con traje espacial y un delantal de cocina con flores chillonas, bate el aire con parsimonia. De pronto, un silbato sónico suena y PABLO cae desde las alturas, rebotando en una colchoneta oculta y terminando de bruces, desparramado en el suelo).

 

PABLO:

(Gimiendo, escupiendo polvo hacia el suelo). ¡Ay, mi tabique! ¡Sentí cómo se me acomodó el cerebro y yo no lo tenía ahí! ¿Por qué siempre que viajo interdimensionalmente aterrizo con la jeta? ¿Y por qué rayos este vacío cósmico huele a canela mezclada con desodorante Axe de chocolate sabor vestidor de secundaria después de clase de educación física?

 

SINUHÉ:

(Sin mirarlo, limpiando la barra con un trapo). Bienvenido a la primera lección, Pablo. Te pasas veinticuatro horas al día quejándote en tus hilos de X de que el universo es un misterio insondable, frío y deprimente. Así que hoy te lo voy a explicar como le explican las cosas a tu deplorable generación: con un tutorial de cocina que probablemente no vas a terminar de ver porque te va a dar ansiedad en el minuto dos.

 

PABLO:

(Se levanta sacudiéndose las rodillas, histérico). ¡Oye, más respeto a mi ansiedad, que está diagnosticada por un test de TikTok! Además, yo no sé hacer ni un sándwich, Sinuhé. La última vez que intenté hervir agua para una sopa instantánea, quemé la olla, inundé el departamento de abajo y me llegó una carta de desalojo. ¡Cocinar es peligroso!

 

SINUHÉ:

Cocinar es física elemental, flojo. Guarda silencio y mira la pizarra holográfica.

(Aparece en el fondo de la escena, proyectada en letras neón gigantescas y parpadeantes, la fórmula matemática).

 

PABLO:

(Se tapa los ojos dramáticamente). ¡No, por favor! ¡Matemáticas no! ¡Vine al teatro a escapar de la escuela! ¡Mis ojos, mis pobres ojos de área de humanidades! ¿Qué es ese jeroglífico? ¿Es el código de barras para comprar criptomonedas o qué?

 

SINUHÉ:

Es la Ecuación de Drake. La única herramienta científica real que tenemos para calcular cuántos vecinos alienígenas inteligentes tenemos en nuestra galaxia. Y para que tu diminuto lóbulo frontal lo procese, la vamos a preparar en vivo. La receta de la vida arranca con el primer ingrediente: El nacimiento violento de las estrellas en nuestra galaxia. O sea, rompemos tres huevos y echamos un chorro de leche. (Con agilidad felina, Sinuhé toma un huevo crudo real de la barra y lo estrella directamente en la frente de Pablo. La yema escurre de forma asquerosa).

 

PABLO:

(Congelado del impacto). ¡Oye! ¡Me lleva la constante de Planck! ¡Me entró yema en el ojo izquierdo! ¡Me va a dar conjuntivitis espacial, Sinuhé! ¡Esto es violencia escolar, te voy a denunciar con el director!

 

SINUHÉ:

(Tranquilo). Cállate. Eso que sientes es la violenta tasa de formación de estrellas en la galaxia (). Energía pura, desastrosa y viscosa. Ahora pasamos al segundo factor: . ¿Cuántas de esas estrellas tienen planetas a su alrededor? Para eso la receta pide manzanas.

(Sinuhé saca tres manzanas gigantes de utilería y las deja caer pesadamente dentro del tazón).

 

PABLO:

(Limpiándose el ojo con la manga). ¿Y ya? ¿Poner manzanas gigantes en un plato cuenta como astrofísica? Qué estafa.

 

SINUHÉ:

(Ignorándolo, camina hacia el borde del escenario, rompiendo la cuarta pared. Señala fijamente a un chico del público). ¡A ti! ¡Sí, el de la sudadera que está checando el celular debajo de la chamarra! ¡Deja ese maldito aparato! No estoy pintado aquí arriba, wey. ¿Qué estás viendo? ¿Un video de un tipo cortando jabón con música de fondo para poder mantener el hilo de la realidad?

 

PABLO:

(Mirando al público con pánico genuino). Espera, Sinuhé... ¿esa gente de allá abajo es real? Pensé que eran NPCs o una simulación barata de mi esquizofrenia. (Le grita a los de las primeras filas). ¡A ver, muévanse! ¡Parpadeen! ¡Si no tienen un filtro de perrito de Snapchat en la cara no sé hacia dónde mirarlos, me da amsiedad el contacto visual directo!

 

SINUHÉ:

No son hologramas, Pablo. Son adolescentes promedio. Su capacidad de atención combinada es equivalente a la de un pez de colores que tomó demasiado café. Pero sigamos con la receta antes de que se desvanezcan. Factor : ¿Cuántos planetas tienen el clima ideal para la vida? Ni muy calientes que te achicharran, ni tan fríos como el corazón de tu ex que te dejó en visto durante tres semanas para terminar yéndose con el Brayan. Tienen que tener la textura perfecta... digamos, yogur griego.

(Sinuhé vierte con elegancia un bote entero de yogur dentro del tazón, sin tocar a Pablo).

 

PABLO:

(Asomándose al tazón). Mmm, espeso, frío y profundamente decepcionante. Exactamente igual que el ambiente en el salón de clases cuando el profesor de física dice que el examen final es en parejas, miras a todos lados emocionado... y te das cuenta de que nadie se quiere juntar contigo.

 

SINUHÉ:

Así es la selección natural. Siguiente factor: . ¿En cuántos de esos planetas realmente surge la vida? Añadimos avena y nueces. (Echa los granos al tazón). Porque la vida orgánica es impredecible, áspera, está llena de granos, espinillas, pelos en lugares donde no sabías que podían salir pelos, y pésimas decisiones amorosas que vas a recordar a las tres de la mañana mientras miras el techo. Y ahora, el gran paso del tutorial: . ¿Cuánta de esa vida desarrolla inteligencia real? Para eso usamos... polvo de monkfruit.

(Saca un frasco de polvo blanco y de un soplido le lanza una nube densa directo a la cara de Pablo).

 

PABLO:

(Tosiendo desesperado, cubierto de polvo blanco). ¡Cof, cof! ¡Wey, estás demente! ¡Esto parece una fiesta clandestina en la playa!

 

SINUHÉ:

El polvo de la falsa madurez. Te hace creer que eres un ser superior, súper intelectual, que "tú ya piensas diferente al sistema" y que la sociedad no te entiende, pero en el fondo sigues siendo pura inestabilidad química, hormonas descontroladas y una preocupante adicción a los vapeadores con sabor a sandía-menta.

 

PABLO:

¿Entonces los extraterrestres ya nos pueden mandar un mensaje de texto, un DM de Instagram, o qué?

 

SINUHÉ:

Falta el factor : La capacidad de comunicarse al espacio. ¿Cuántas civilizaciones desarrollan tecnología de radio antes de extinguirse? Canela en polvo.

(Tira un puño de canela al tazón de manera dramática, creando una pequeña nube marrón).

 

PABLO:

(Estornudando). ¡ACHÚ! ¡Me lleva el diablo! ¡Entonces sí funciona! ¡Si mandamos ondas de radio, significa que no estamos solos! ¡Hay alguien allá afuera en las estrellas que va a venir en un platillo volador a rescatarme de tener que presentar el examen extraordinario de matemáticas!

 

SINUHÉ:

Te estás olvidando de la gran "L" final de la ecuación, mi estimado puberto. El factor Tiempo. El promedio de vida de una civilización tecnológica.

(Abre un microondas diminuto que aparece mágicamente sobre la barra y mete el tazón de golpe, cerrando la puerta con un azotón).

¿Cuánto tiempo sobrevive una especie supuestamente inteligente antes de inventar una red social que los vuelva completamente idiotas, ponerse a pelear por política con cuentas con foto de perfil de anime, o quemar su propio planeta por conseguir tres likes de desconocidos?



Clase 2: Telescopios, Tamaño y Gigantes Gaseosos

(Parpadeo de luces azules y violetas. Sonido de grillos espaciales. Nos encontramos en un campamento astronómico nocturno. Al fondo, se proyecta una imagen inmensa y majestuosa de Saturno con sus anillos brillantes. En el centro del escenario hay un telescopio gigante de utilería, exageradamente largo y montado sobre un tripié. PABLO está semiagachado, abrazado de forma muy comprometedora al tubo de metal del telescopio, frotándolo vigorosamente de arriba a abajo con ambas manos. El tubo emite un chirrido de plástico frotado sumamente incómodo y rítmico).

 

SINUHÉ:

(Sentado en una silla de playa, leyendo un mapa estelar, sin mirarlo). No lo frotes tan rápido y con esa intensidad, Pablo. Lo vas a descalibrar... o vas a hacer que el espejo primario sufra una eyección térmica. O peor aún, te vas a quedar ciego, como siempre decía tu abuela.

 

PABLO:

(Jadeando por el esfuerzo escénico). ¡Es que no entiendes el método científico, Sinuhé! ¡Si no le hago duro a la palanca, el aparato no enfoca! ¡Está como atascado, le falta lubricación a la lente!

(Pablo le da un tirón con todas sus fuerzas a una perilla lateral. El telescopio se destraba bruscamente, el tubo gira a toda velocidad hacia abajo y le propina un golpe seco, certero y demoledor exactamente en la entrepierna. Pablo se congela. Sus ojos se abren como platos. Cae lentamente de rodillas, cruzando las manos en su pelvis. Habla con una voz ultra aguda, como ardilla de caricatura).

¡Me lleva... la... gran puta... entropía...! ¡Se me... subieron... las órbitas... al hipotálamo!

 

SINUHÉ:

(Se levanta, camina hacia él y lo mira desde arriba con absoluta indiferencia). Lección número dos del universo: La torpeza del adolescente varón y las erecciones involuntarias en las exposiciones escolares son las únicas dos constantes universales que no cambian con la relatividad de Einstein.

 

PABLO:

(Levantándose milimétricamente, haciendo muecas de dolor supremo. Camina por el escenario de lado, arqueando las piernas). Todo... todo sea por la divulgación científica... Ay, mis protones... Por cierto, mira a Saturno en la pantalla. Sus anillos son masivos, qué locura de tamaño.

 

SINUHÉ:

Es simple refracción atmosférica combinada con polvo de hielo cósmico. El universo no hace milagros visuales para impresionar a tu microscópico ego de simio de secundaria.

 

PABLO:

¿Y si apuntamos el telescopio hacia otro cuadrante? No sé, a lo mejor si movemos la lente un poquito más hacia la izquierda profunda... podemos capturar la órbita de... Urano... (Pablo se voltea hacia el público, rompiendo la cuarta pared. Mira a las filas de en medio con una sonrisa de complicidad obscena). Oigan, muchachos... ¿a poco no sabían que Urano está gigantesco? Dicen los científicos que es necesario mandar una sonda bien larga, gruesa y blindada para explorarle el fondo a Urano a ver qué gases raros le encontramos... A ver si el público de allá atrás necesita una demostración interactiva...

 

SINUHÉ:

(Se acerca por detrás, le agarra la oreja con fuerza y lo jala hacia el centro del escenario). Ya madura, pedazo de analfabeto funcional. Todo el mundo en este planeta, desde que se inventó el telescopio, quiere hacer el mismo chiste estúpido sobre explorarle el agujero a Urano. Pero nadie en tu generación quiere lidiar con el hecho de que es un gigante gaseoso. ¿Sabes qué significa eso en términos científicos sencillos? Que es una bola gigante de pedos helados flotando en el vacío. Básicamente, Urano es idéntico a ti después de comerte tres tacos de tripa de dudosa procedencia afuera de la escuela.

 

PABLO:

¡Oye, con mi salud digestiva no te metas, que los tacos me los recomendó un influencer! Al menos yo tengo dignidad, no como Plutón. A ese pobre lo corrieron del Sistema Solar VIP sin agua y sin luz. Es el equivalente exacto al nerd del salón al que sacaron del grupo de WhatsApp principal porque mandaba puros memes nacos y anticuados. "Ya no cumples con las características de planeta, carnal, llégale". ¡Qué manchados!

 

SINUHÉ:

Plutón es una roca resentida, congelada y enana que no tuvo la suficiente masa gravitatoria para limpiar su propia órbita de escombros. En las leyes del universo, si no tienes la capacidad de limpiar tu propio cuarto, te quitan el título de planeta inmediatamente. Tu mamá aplica exactamente la misma ley cósmica los domingos en la mañana cuando te avienta tus calzones sucios a la cara. Siguiente lección... y ni se les ocurra aplaudir, que no han entendido nada.

(Apagón).


 

 

ACTO II

Clase 3: Historial de Navegación y Juicio Final

(Las luces se encienden abruptamente en un tono rojo sangre, apocalíptico y alarmante. En la pantalla del fondo se proyecta la animación de un cometa gigantesco con una cola de fuego azul que avanza directamente hacia la Tierra. Se escucha el sonido de alarmas de evacuación civil. PABLO entra corriendo a toda velocidad desde un extremo del escenario, cruza al otro, choca con la pared, regresa en círculos, jalándose los cabellos y respirando dentro de una bolsa de papel, completamente desquiciado).

 

PABLO:

¡Lección tres! ¡Llegó el día del juicio, Sinuhé! ¡Es el fin del mundo, el Apocalipsis, el colapso de la civilización! ¡Esa piedra espacial nos va a extinguir como a los dinosaurios! ¡Voy a morir virgen, maldita sea! ¡Voy a dejar este plano existencial completamente invicto, sin haber debutado en las grandes ligas de las hormonas! ¡Tú ya tienes cara de fósil viviente, tú ya viviste tu vida, pero yo estoy en mi Prime! ¡No es justo!

 

SINUHÉ:

(Sentado tranquilamente en un banco, rompiendo la cuarta pared, hablando directamente al público). Lo ven, ¿verdad? El planeta entero podría ser rebanado a la mitad por fuego cósmico y la mayor preocupación de este espécimen es que no ha podido ponerla ni una sola vez en sus dieciséis años de desgracia. (A Pablo, gritando). ¡La mecánica celeste no improvisa, pedazo de histérico! Relájate. El cometa Frushtuk sigue una órbita elíptica predecible.

 

PABLO:

(Cae de rodillas frente a la primera fila del público, juntando las manos como si estuviera rezando en una iglesia). ¡Míralo en la pantalla, viene hecho la mocha, sin frenos y con odio! ¡Por favor, Diosito del wifi, no estoy listo para trascender! ¡Ni siquiera he tenido tiempo de hacer lo más importante de mi vida digital! ¡No he borrado mi historial de navegación en modo incógnito!

 

SINUHÉ:

(Se detiene, extrañado). ¿Tu qué? ¿Por qué querrías borrar un historial que supuestamente no se guarda en modo incógnito, pedazo de ignorante digital?

 

PABLO:

(Se levanta, agarrando a Sinuhé de los hombros, sacudiéndolo). ¡Porque sí se guarda en el módem, Sinuhé! ¡Si el cometa me mata y mi mamá sobrevive y agarra mi laptop para venderla en el empeño, va a ver mis búsquedas! ¡Me va a resucitar a chanclazos limpios nomás para volverme a asesinar con sus propias manos! ¡Hay cosas en esa computadora, dudas existenciales a las cuatro de la mañana, carpetas ocultas llamadas "Tareas de Geografía Avanzada Parte 4" que la ciencia moderna no tiene la capacidad de explicar! ¡Si mi jefa ve mis fetiches en internet, se vuelve a morir del susto!

 

SINUHÉ:

Tranquilízate de una vez, cochino. El cometa viene del Cinturón de Kuiper, no tiene repetidor de Wi-Fi integrado. Y te puedo asegurar con total base científica que a los alienígenas que observan nuestro planeta les importa un bledo tu extraña y perturbadora fijación con las monas chinas de anime en traje de baño escolar o tus búsquedas de "cómo saber si le gusto a mi prima en segundo grado". Tu secreto de puberto degenerado está a salvo en el polvo cósmico.

 

PABLO:

¡Pero la roca gigante nos va a aplastar! ¡Va a levantar una nube de polvo que va a tapar el sol por cien años! ¿Qué hacemos? ¡Hay que correr!

 

SINUHÉ:

Pues ponte un casco de bicicleta de esos de unicel que te compraste en el supermercado, porque nuestro presupuesto para esta farsa teatral no incluye un seguro de gastos médicos mayores contra impactos de rocas de hielo sucio de trescientos kilómetros de diámetro. Si te pega de lleno, te prometo que le pediré al público que te dé un fuerte aplauso de despedida. Ahora, párate derecho que vamos a la siguiente humillación.

(Apagón).


 

Clase 4: Cohetes Fálicos y el Ego de la Especie

(Sonido de una cuenta regresiva oficial de la NASA en inglés por los altavoces: “Five, four, three...”. Las luces se tornan blancas y brillantes, simulando un reflector de rampa de lanzamiento. Al fondo se proyecta la silueta de un cohete espacial de última generación. El diseño es, sin lugar a dudas, un miembro masculino gigante de utilería: un cilindro sumamente largo, una punta redondeada y bulbosa, y dos tanques de combustible esféricos gigantescos perfectamente simétricos ubicados en la base).

 

SINUHÉ:

Lección cuatro: Cinematografía Espacial, Complejos de Inferioridad y el Ego de la Especie.

 

PABLO:

(Se queda mirando fijamente la pantalla del fondo, ladeando la cabeza hacia la izquierda, luego hacia la derecha. Intenta aguantarse la risa, se tapa la boca, le da un ataque de risitas tontas de secundaria). Pffff... jajaja... Oye, Sinuhé... no es por ser inmaduro, de verdad... yo sé que la exploración espacial es un tema serio y respetable... pero ese cohete de la misión Prometeo... se ve como que... como que le hace falta un buen recortito de vello púbico en la base, ¿no crees?

 

SINUHÉ:

¿Fálico? ¿Es lo que tu única neurona activa logró procesar?

 

PABLO:

¡Yo iba a decir que se parece idéntico al juguete de plástico morado que mi hermana mayor tiene escondido hasta el fondo abajo de su cama y que dice que es un masajeador de espalda! ¡Pero sí! ¡Tanta ingeniería aeroespacial, miles de millones de dólares del gobierno, tantas fórmulas de termodinámica avanzada... todo para demostrar que los astrofísicos de la NASA la tienen chiquita y necesitan compensar su falta de tamaño a nivel interplanetario! ¡Míralo, es un monumento de trescientos metros a la masculinidad frágil de la humanidad! ¡Es un pito espacial!

 

SINUHÉ:

Es aerodinámica básica de fluidos, Pablo. Para salir de la atmósfera necesitas un diseño que rompa la resistencia del aire con la menor fricción posible. Aunque... conociendo la historia de nuestra especie, la cual ha sido gobernada secularmente por hombres maduros e inseguros que se comportan como niños de primaria compitiendo por ver quién la tiene más larga en el baño, no descarto en lo absoluto tu teoría del miembro gigante de metal. El ego humano es verdaderamente masivo.

 

PABLO:

Pero a ver, explícame una cosa. ¿Para qué gastar tanto dinero en volver a la Luna o en querer llegar a Marte con el Prometeo? ¿Para qué ir a terrenos calvos donde no hay internet?

 

SINUHÉ:

Porque nuestra especie es destructiva e infantil, Pablo. Todo este circo de los cohetes millonarios es para fingir que la humanidad tiene una casa de campo o un departamento de fin de semana a donde huir cuando terminemos de destruir, sobrecalentar y contaminar este planeta con nuestras fábricas y microplásticos. Es el equivalente exacto a cuando tu grupo de la escuela busca un salón vacío en el tercer piso porque el de ustedes ya huele a patas, a encierro, a sándwich de huevo rancio y a sudor acumulado después de clase de educación física. En lugar de limpiar su porquería, prefieren cambiarse de cuarto. Quieren huir de su propia estupidez. Siguiente clase.

(Apagón).



Clase 5: Nuestro OnlyFans Cósmico (El Disco Voyager)

(Parpadeo de luces doradas. Sonido de interferencia de radio antigua. PABLO entra al escenario cargando un disco de utilería gigante, de color dorado brillante. Viene emocionado, casi corriendo, sosteniéndolo como si fuera un tesoro sagrado).

 

PABLO:

¡No inventes, Sinuhé! ¡Olvídate de las clases! ¡Nos llegó un mensaje del espacio exterior profundo! ¡Lo intercepté en la antena del techo! ¡Toma, léelo, viene en clave secreta!

 

SINUHÉ:

(Le quita el disco dorado con desdén, lo limpia con el delantal). Eres un imbécil de proporciones monumentales, Pablo. No nos llegó nada. Dale la vuelta al disco. Usa tus ojos, esos que solo sirven para ver memes. Lee las letras pequeñas que grabó la NASA.

 

PABLO:

(Se acerca, entrecerrando los ojos). A ver... déjame ver la etiqueta... "¿Sonidos de la Tierra? ¿Misión Voyager 1? NASA, año 1977." (Pablo se queda completamente mudo por tres segundos. Se voltea lentamente hacia el público, con una cara de decepción absoluta). ¡No mames! ¡No puede ser! ¡Acabo de descubrir nuestra propia basura que tiramos hace cincuenta años! ¡Qué oso con mi vida!

 

SINUHÉ:

Felicidades, Cristóbal Colón de la chatarra espacial. Acabas de interceptar el casete de éxitos y el mixtape romántico que nuestros abuelos le mandaron al universo en los años setenta para ver si lograban ligarse a una marciana o a un habitante de Alfa Centauri.

 

PABLO:

Pero a ver... ¿le mandamos al espacio exterior un disco de vinilo de oro? ¿Qué esperábamos? ¿Que los marcianos fueran unos pinches hipsters de la Roma con barba, lentes de armazón grueso y un tocadiscos portátil para escuchar música alternativa? Dime por favor que no cometimos la osadía de mandar nuestras fotos familiares en ese disco.

 

SINUHÉ:

Cometimos algo muchísimo peor, mi estimado inconsciente. En ese disco grabamos mapas milimétricos y detallados de cómo llegar a la Tierra desde cualquier punto de la galaxia, ruidos de ballenas jorobadas en celo, saludos incómodos en cincuenta y cinco idiomas que ya nadie habla, y para cerrar con broche de oro: dibujos vectoriales de un hombre y una mujer completamente encuerados, parados de frente y saludando a la cámara con cara de retrasados mentales.

 

PABLO:

(Se lleva las manos a la cabeza, corriendo hacia el borde del escenario, hablándole directamente al público con pánico real). ¡Nooo! ¡Dime que es una broma! O sea, ¿la humanidad mandó su propio OnlyFans cósmico completamente gratis, sin suscripción, y nuestra dirección IP exacta al mismo tiempo a una galaxia que podría estar llena de depredadores alienígenas interdimensionales? ¡Qué pésima estrategia de supervivencia militar! ¡Es el equivalente exacto a que una niña de catorce años suba una Story a Instagram con su ubicación de GPS en tiempo real poniendo la leyenda: "Mis papás salieron de viaje, tengo la casa sola y me da miedo la oscuridad, pasen por mí"! ¡Nos van a venir a robar los órganos intergalácticos por andar de ofrecidos!

 

SINUHÉ:

Exacto. Queríamos gritarle al vacío: "¡Mírennos, existimos, somos seres especiales y únicos!". La enorme ironía del cosmos es que si una civilización extraterrestre realmente encuentra esa porquería flotando en su sector, va a viajar a la Tierra, pero no para darnos la cura contra el cáncer, sino únicamente para ponernos una multa multimillonaria por andar tirando basura electoral en la banqueta de la Vía Láctea.

 

PABLO:

Oye, Sinuhé... ¿y si ya lo vieron? ¿Y si los aliens interceptaron el disco, revisaron lo que hacemos en este planeta, vieron que somos una especie que se dedica a hacer bailes estúpidos de TikTok mientras el mundo se está quemando en vivo... (Mira a Sinuhé con complicidad) ...así como el baile pendejo que tú y yo tuvimos que ensayar tres horas para que estos chamacos del público no se durmieran en el primer acto... ¿y por eso decidieron bloquearnos de la red galáctica?

 

SINUHÉ:

Nos dejaron en visto definitivo, Pablo. El universo entero nos ghosteó por nacos. Pasemos a la última lección.

(Apagón).

 

 



Examen Final: El Despertar y los Malos Vecinos

(Sonido de sirenas de ataque aéreo ultra saturadas. Luces rojas y estrobos parpadean con violencia extrema. PABLO y SINUHÉ están sentados en el centro del escenario sobre un montículo que simula tierra y escombros. Ambos llevan puestas unas gafas de soldador gigantescas, cómicas y desproporcionadas. En la pantalla de fondo, se proyecta la animación en bucle de un hongo nuclear gigante que florece lentamente en el horizonte).

 

SINUHÉ:

Y de esta desastrosa manera llegamos al examen final de la materia, Pablo. Nuestra sublime, histórica y única capacidad humana para oprimir el gran botón rojo de autodestrucción masiva cada vez que nos da tantita "amsiedad" geopolítica.

 

PABLO:

(Asustado por el ruido, agarra una pelota de tenis de la barra de utilería y la lanza con fuerza hacia la oscuridad del público. Un segundo exacto después, por un mecanismo de resorte tras bambalinas, la pelota regresa de la nada y le pega con un golpe seco exactamente en la nuca. Pablo cae al suelo de boca, quejándose). ¡Ay, mi cerebelo! Oye, Sinuhé... ya hablando fuera de coto, en buena onda... todo este universo inmenso, trillones de galaxias, miles de millones de años luz... ¿de verdad estamos completamente solos en este vacío? ¿Somos solo un chiste de muy mal gusto del destino? ¿No hay nadie más que nos acompañe en esta roca?

 

SINUHÉ:

Es que esa es la verdadera gracia del examen, Pablo. Muchas felicidades, acabas de pasar la materia con la calificación mínima. Te acabas de dar cuenta de la verdad absoluta: Todo esto... todo este teatro, el espacio, los planetas... es solo un sueño tuyo.

 

PABLO:

(Riendo de forma histérica, sentándose en el suelo). ¡Sí, cómo no! ¡Qué vas a saber tú, pinche viejo amargado! ¡Tú eres el maestro frustrado, el sueño es tuyo, yo soy real, yo existo!

 

SINUHÉ:

No, Pablo. Tú creas esta simulación de la realidad de forma desesperada en tu mente para no aceptar el hecho de que estás completamente solo en tu cuarto, a oscuras, con la pantalla del celular pegada a la cara. Las estrellas que vimos, el cohete con forma de miembro masculino, el disco de oro, la tarta cósmica quemada... y yo mismo... solo somos burdas manifestaciones escenográficas de tu mente puberta, la cual está atascada de hormonas, dopamina barata de internet y pantallas encendidas. No existo.

 

PABLO:

(El terror psicológico lo invade por completo, empieza a temblar escénicamente, abrazándose las rodillas). Pero... pero si todo esto es un sueño de mi mente... si decido despertar de una vez por todas... allá afuera en la vida real... ¿también vamos a estar completamente solos en el universo? ¿No hay esperanza de vecinos?

 

SINUHÉ:

(Se acomoda las gafas de soldador, con una sonrisa macabra y torcida). Ese es el gran chiste final del universo, mi tierno e inocente puberto. Imagina que despiertas en la realidad. Abres los ojos en el universo verdadero. Y descubres que la ciencia ficción se quedó corta: El espacio exterior está absolutamente atascado de vida inteligente. Millones de civilizaciones alienígenas súper avanzadas...

 

PABLO:

(Con los ojos iluminados de una esperanza infantil y nerd). ¿En serio? ¿Así como en las películas? ¿Con naves chidas y alienígenas guapas de piel azul?

 

SINUHÉ:

Sí, de esas mismas. Pero resulta que la realidad es cruel: Todas esas civilizaciones avanzadas son los peores vecinos de la existencia de los que se tenga registro. El sistema solar entero está atascado hasta el tope de su basura vecinal. Pañales intergalácticos flotando alrededor de la órbita de la Tierra, naves espaciales chocadas porque los marcianos manejan ebrios, manuales de geometría extraterrestre inservibles cayendo como granizo pesado sobre tu techo de lámina todos los días a las seis de la mañana. Un ruido ensordecedor de motores desafinados de platillos voladores a las tres de la madrugada que no te deja dormir. Y tú ahí parado en tu patio, harto de la existencia, mirando al cielo estrellado y pensando con todo el dolor de tu alma: "Por favor, Diosito... daría mi vida entera y mi cuenta de TikTok con tal de que estemos completamente solos en este maldito universo".

 

PABLO:

(Gritando con todas sus fuerzas, tapándose los oídos de forma dramática). ¡Nooo! ¡Cállate! ¡Apaga esa simulación! ¡Despiértame ya! ¡Sácame de Latinoamérica cósmica, Sinuhé! ¡Despierta!

 

(El rostro de SINUHÉ se congela instantáneamente en una mueca rígida y una sonrisa torcida. Las luces del escenario se apagan por completo de un solo golpe. Oscuro absoluto en el teatro).

 

(Acto seguido, se comienza a escuchar en la más profunda oscuridad un efecto de sonido estereofónico, envolvente y terrible: El estruendo metálico de toneladas de chatarra, botes de aluminio, fierros viejos y basura pesada cayendo de golpe sobre un techo de lámina delgado. El ruido es ensordecedor. Se activa el sonido molesto y desafinado de una alarma de auto alienígena que no se apaga, acompañado por el maullido distorsionado y fantasmal de un gato en la lejanía que cierra la obra).

FIN

 

 

 

Referencia visual: Disco de Oro de la Voyager, generada por IA

 

 

 


Y si estamos solos: Farsa interestelar. © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

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