⚜️ 👑 ═════════ ⚜️ ═════════ 👑 ⚜️
DUELO DE PÓKER FACE
Farsa cómica en un acto
DE BENJAMIN GAVARRE
⚜️ 👑 ═════════ ⚜️ ═════════ 👑 ⚜️
⚜️ 👑 ═════════ ⚜️ ═════════ 👑 ⚜️
® BENJAMIN GAVARRE SILVA
✨⚜️✨ ─── ⚜️ ─── ✨⚜️✨
⚜️ 👑 ═════════ ⚜️ ═════════ 👑 ⚜️
🎭 DRAMATIS PERSONAE
- Metepiú: Aristócrata petimetre, afectado, de rostro imperturbable pero pie inquieto.
- Pentesquiu: Su rival, altivo, sensual, maneja el abanico con precisión militar.
- Madame de Sans-Souci: Cotilla mayor del reino, con una lengua que corta cristales.
- El Duque de Carambola: Viejo noble, sordo como una tapia, pero con un olfato implacable para el escándalo.
- La Marquesa de la Lorgnette: Voyeur profesional de la corte, se hiperventila con el romance ajeno.
- Gastón: El lacayo que finge servir vino pero vive de espiar cartas y pantorrillas.
- El Tallador: El croupier oficial de palacio, al borde del colapso nervioso.
✨⚜️✨ ─── ⚜️ ─── ✨⚜️✨
ESCENA ÚNICA
El salón de los espejos pequeños. En el centro, una mesa de caoba donde Metepiú y Pentesquiu juegan al Lansquenet. El Tallador baraja los naipes reales con cara de pocos amigos. A la izquierda, Madame de Sans-Souci y el Duque de Carambola toman té. A la derecha, en un diván, la Marquesa de la Lorgnette vigila con sus impertinentes ópticos, asistida por Gastón, el lacayo soplón.
Madame de Sans-Souci. — (Cerrando el abanico con un golpe seco) ¡Le digo, Duque, que Versalles se está hundiendo en el fango del vicio! Mire a esos dos. Metepiú y Pentesquiu. Dicen que están disputándose el feudo de Gascuña, pero yo solo veo un descarado duelo de pupilas.
Duque de Carambola. — ¿Qué dice? ¿Que se han puesto un vestido dantesco? ¡Pues a mí me parece que les sienta bien el encaje!
Madame de Sans-Souci. — ¡No, sordo de la maledicencia! ¡Que se están devorando vivos! Esos dos no juegan por los ducados, juegan por ver quién rinde primero la plaza fuerte... si me entiende.
En la mesa de juego, Metepiú y Pentesquiu sostienen sus cartas pegadas al pecho. Sus rostros son dos máscaras de cera, pero por debajo de la mesa, el roce de las calzas de seda y los zapatos de tacón produce un siseo constante.
Metepiú. — (Sin mover un solo músculo de la cara) Doblo la postura en el Lansquenet, mi querido Pentesquiu. Apuesto mi carruaje de bodas a que su mano carece de la firmeza necesaria para sostener este envite... o cualquier otra cosa de peso.
Pentesquiu. — (Con voz lánguida y mirada de hielo) Mi pulso es de mármol, Metepiú. Aunque debo advertirle que, por debajo del mantel de Flandes, su hebilla de diamantes está ejerciendo una presión... sumamente absolutista sobre mi espinilla derecha.
Metepiú. — Un mero accidente geográfico de la costura, mon cher. Concéntrese en el Rey de Bastos.
Pentesquiu. — Me cuesta concentrarme cuando su pantorrilla izquierda intenta invadir mis fronteras como si fuera el ejército de Flandes.
En el diván, la Marquesa de la Lorgnette se abanica el escote de forma frenética, al borde del desmayo.
Marquesa de la Lorgnette. — ¡Gastón! ¡Por los santos óleos, Gastón, acércate! ¿Qué registra tu ojo de lince? ¿Qué se cuece en ese infierno de las tentaciones?
Gastón. — (Inclinándose con una bandeja de plata, fingiendo limpiar) Madame... la situación es de una gravedad táctica inaudita. Monseigneur Metepiú tiene un trío de damas en la mano, pero su pie izquierdo ya ha rebasado la rodilla de Monseigneur Pentesquiu y avanza firme hacia el muslo. ¡Hay un asedio en toda regla bajo el tapete!
Marquesa de la Lorgnette. — (Hiperventilando) ¡Oh, Luis XIV me valga! ¡Qué delicia de pecado! ¿Y Pentesquiu qué hace? ¿Se defiende? ¿Pide cuartel?
Gastón. — Pentesquiu mantiene la cara de póker de un santo en su nicho, pero con el dedo gordo del pie le está haciendo el contragolpe en el tobillo. ¡Es una carnicería de seda, mi Marquesa!
El Tallador da un golpe seco con el mazo de cartas sobre la mesa, perdiendo los papeles.
Tallador. — ¡Señores! ¡Por el amor al protocolo de la corte! Les recuerdo que este es un juego de caballeros bendecido por la Corona, no el laberinto de los jardines de Versalles a las tres de la madrugada. ¡Mantengan sus extremidades inferiores en sus respectivos distritos!
Metepiú. — (Indignado, sin parpadear) ¿Qué insinúa este barajador de tres al cuarto? ¡Mi postura es más recta que la aguja de una catedral!
Pentesquiu. — ¡Y mi decencia está fuera de toda sospecha! (A Metepiú, entre dientes) ¡Te lo dije, Metepiú! Tus obvias aficiones de explorador subterráneo nos van a costar el exilio. Ya se ha dado cuenta hasta el repartidor.
Metepiú. — ¿Y de qué habrían de darse cuenta? ¡Si somos el colmo de la compostura! ¿Acaso nos hemos movido? ¡Espejismos de la plebe! ¡Pregúntale al Duque si nota algún escándalo!
Madame de Sans-Souci. — (Gritando desde su mesa) ¡Yo sí lo noto! ¡Es un escándalo de proporciones bíblicas! Están usando el arte de la distracción pélvica para ganar los naipes. ¡Duque, diga algo, que usted fue mosquetero!
Duque de Carambola. — ¿Que si fui curandero? ¡No, señora, pero una vez le saqué una muela a un caballo con la empuñadura de mi espada! ¡Y no dolió nada!
Madame de Sans-Souci. — ¡Ay, qué cruz! (Hacia la mesa de juego) Además, corren rumores de que ustedes dos están retrasando la partida porque fantasean con la llegada de la Baronesa del Yogurtiú...
Metepiú. — (Saltando con orgullo) ¡Falso testimonio de pasillo! No esperamos a la del Yogurtiú para una timba de tres... Aunque admito que su fortuna en tierras es tentadora.
Pentesquiu. — No nos rebajamos a las baronesas lácteas. Nuestras fuentes aseguran que el mismísimo Rey Sol, don Luis XIV, viene hacia aquí porque quiere jugar... ¿al tute? ¿Al tute al qué?
Tallador. — (Con una sonrisa amarga y los ojos desorbitados) Al tute cabrón, imagino, Majestades del descaro. Que es el único tute que se juega en esta corte de víboras donde todos se dan la mano por arriba y la puñalada por abajo. ¡O peor aún, al juego del naipe peludo, donde todos esconden la baraja pero enseñan los colmillos! ¡O al de la copa caída, donde terminan todos borrachos y con el honor por los suelos! ¡Jueguen de una vez o llamo a la guardia suiza!
⚜️ 👑 ═════════ ⚜️ ═════════ 👑 ⚜️
ESCENA DE LOS OJITOS Y LOS NAIPES
Pentesquiu baja ligeramente sus cartas, permitiendo de forma muy obvia que Metepiú las espíe. Al mismo tiempo, Pentesquiu le guiña un ojo de forma lenta y deliberada. Metepiú, manteniendo la cara rígida, responde abriendo los ojos de par en par y lamiéndose los labios sutilmente.
Madame de Sans-Souci. — (Dando un respingo) ¡Ahí está! ¡Se han hecho el código secreto del guiño! ¡Le está enseñando el as de copas para indicarle que su alcoba está disponible!
Marquesa de la Lorgnette. — (Binoculares clavados) ¡Qué va, Madame! Ese guiño significa: "Si me robas el Rey, te entrego mi ducado esta misma noche". ¡Mire cómo Metepiú le responde con una mirada que promete la anexión de toda la llanura de Alsacia!
Gastón. — (Asomándose descaradamente) Disculpen las damas, pero desde aquí ese guiño significa simplemente que a Monseigneur Pentesquiu se le ha metido un grano de polvo de arroz en la pestaña izquierda... aunque la sonrisa que le ha devuelto el otro no es de tener un grano, es de querer sembrar un huerto entero.
⚜️ 👑 ═════════ ⚜️ ═════════ 👑 ⚜️
CLÍMAX Y DESENLACE
De pronto, se escucha un estruendo de trompetas desafinadas en el pasillo. Un ujier grita desde fuera: ¡SU MAJESTAD EL REY SOL!
Gastón. — ¡Gesto de alerta general! ¡Se escuchan trompetas! ¡El Rey viene por la galería! ¡Y trae su propio juego de cartas con el escudo de los Borbones!
El pánico se apodera del salón. Todos intentan adoptar posiciones de reverencia real a toda prisa. Metepiú y Pentesquiu, que tenían las piernas hechas un auténtico nudo marinero por debajo del mantel, intentan levantarse con elegancia, pero quedan atrapados.
Pentesquiu. — (Viendo la puerta) ¡Metepiú, si este es el fin y el Rey nos exilia a la Bastilla por indecentes...!
Metepiú. — (Rompiendo por fin su poker face, apasionado) ¡Que nos exilien, Pentesquiu! ¡Pero que nos exilien juntos!
Metepiú agarra a Pentesquiu por la cintura y lo jala hacia sí. Se dan un beso monumental, ruidoso y coreográfico en medio del salón, tirando las cartas al aire. Madame de Sans-Souci se tapa los ojos, la Marquesa grita de alegría y el Tallador se desmaya sobre la mesa.
La puerta se abre de par en par con gran solemnidad. Entra un hombre bajito, con una peluca desproporcionada que le tapa media cara, tropezando con su propia capa roja. No es el Rey; es el bufón de la corte disfrazado, sosteniendo un cetro de juguete.
Falso Rey (Bufón). — (Con voz chillona) ¡Traigo la ley de la diversión! ¡Quedan todos arrestados por exceso de seriedad!
Pausa dramática. Todos se quedan mirando al bufón. Metepiú y Pentesquiu se separan lentamente, limpiándose los labios.
Madame de Sans-Souci. — (Mirando al bufón, luego al beso, y rompiendo a aplaudir con entusiasmo) ¡Oh, maravilloso! ¡Qué espléndida farsa! ¡Qué golpe de teatro! ¡Estaba todo preparado para celebrar el solsticio!
Marquesa de la Lorgnette. — (Aplaudiendo de pie en el diván) ¡Sublime! ¡El beso ha sido de una verdad artística insuperable! ¡Viva el teatro de la corte!
Duque de Carambola. — (Aplaudiendo con fuerza) ¡Bravo! ¡Excelente cacería! ¡Aunque sigo sin entender por qué el perro llevaba peluca!
Todo el salón estalla en ovaciones y aplausos hacia Metepiú y Pentesquiu, quienes, recuperando instantáneamente su "poker face", se dan la mano con una reverencia perfecta y fría hacia el público, como si nada hubiera pasado bajo el mantel.
OSCURO RÁPIDO
⚜️ 👑 ═════════ ⚜️ ═════════ 👑 ⚜️
« NEC PLURIBUS IMPAR »
⚜️ 👑 ═════════ ⚜️ ═════════ 👑 ⚜️