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martes, 31 de marzo de 2026

EL IMSSOMNIO.

 




EL IMSSOMNIO



(O de cómo sobrevivir al purgatorio con la presión alta)


Por GAVARRE BENJAMIN



bengavarre@gmail.com

PERSONAJES:
  • DON WILFRIDO REVERSO (66 años): Nuestro Quijote de la fila de las cuatro de la mañana. Moreno, de mirada lúcida pero alucinada; su sangre es 70% poesía y 30% manteca de cerdo.
  • MACARENA: Padece "Ocio Patológico". Una mujer cuya existencia entera es un síntoma de Google Maps y drama de telenovela de las lomas.
  • GERARDO: El "Semental de la Clínica". Un cuerpo tallado por los dioses griegos, pero con una mente diseñada por un fabricante de ladrillos huecos.
  • DR. GESSEL: Diagnostica según la alineación de los planetas, el horóscopo de Mhoni Vidente y los chismes de la revista HOLA.
  • DR. BAYER: Un escéptico radical. Para él, los enfermos son baches en el pavimento de su verdadera vocación: ser campeón nacional de baile shuffle.
  • ENFERMERA T: Profesional de la apatía. Te receta paciencia con contraturno porque el último cargamento de paracetamol llegó en los noventa.
  • NIÑO MOLESTO / CORREVEIDILE: Un niño genérico de hospital que arrastra un juguete ruidoso, pide dulces o interrumpe con preguntas incómodas.

ESCENA 1: La Metafísica del Sello

(El mostrador de una clínica pública. Una luz mortecina de neón parpadea. DON WILFRIDO REVERSO está frente a la ENFERMERA T, quien ignora su existencia. Wilfrido voltea y mira al público).
DON WILFRIDO REVERSO: ¿Los ven? Mírenlos bien. Todos ustedes están aquí sentados desde las cinco de la mañana por la misma razón. Unos buscan un diagnóstico, otros buscan un milagro, la mayoría...
(Un NIÑO pasa corriendo al frente de Wilfrido, arrastrando un carrito de plástico que hace un ruido espantoso: "¡Clac-clac-clac-clac!").
NIÑO: Señor, señor, ¿me regala un peso para la máquina de chicles? Es que mi mamá se durmió en las bancas de las embarazadas.
DON WILFRIDO REVERSO: No tengo un peso, criatura del averno, tengo triglicéridos. Ve a pedirle al de farmacia. (Al público de nuevo) Como les decía... la mayoría solo busca un baño que tenga papel y no huela a cañería vieja. (A la enfermera) Señorita T, por el amor de Dios, colabore. Aquí le traigo mi acta de nacimiento original, el acta de defunción de mi último gramo de colesterol bueno y una muestra de mi fe en la humanidad. ¿Ya me da el pase para el médico?
ENFERMERA T: (Sin dejar de limarse las uñas, con voz monótona) Ay, Don Reverso... Mire, sus papeles están re chulos, de verdad. Pero le falta la "validación de existencia".
DON WILFRIDO REVERSO: ¿Mi qué? Señorita, me está viendo. Estoy tocando su mostrador. Huelo a pomada vaporub y a café de termo. ¡Existo!
ENFERMERA T: Eso dice usted, pero el sistema tiene otros datos. Tiene que ir a la ventanilla 4, en el tercer sótano, para que le pongan el sello que certifique que usted es usted. Pero la ventanilla 4 solo abre los años bisiestos que caen en martes de luna llena. Por ahora, siéntese y espere a que su sangre deje de ser mayonesa de la costeña. ¡El que sigue!
MACARENA: (Entra dramáticamente, estornudando con una elegancia ensayada) ¡Jesús, María y José! ¡Tres estornudos seguidos! ¡Es el colapso del sistema respiratorio! ¡Señorita, exijo una tomografía computarizada, una resonancia magnética en tercera dimensión y un té de jengibre con leche de almendras deslactosada! ¡Pisé el mosaico del baño descalza, señorita! ¡Siento la muerte en los talones!
GERARDO: (Entra modelando, usando el reflejo del vidrio del mostrador como espejo) Oigan... ¿ustedes no sienten como un vacío cósmico aquí en el centro del alma? (Se señala el pectoral izquierdo) Siento que mi pectoral mayor está pasando por una crisis existencial. No se me infla con el orgullo de antes. Siento que perdí el tono muscular del patriotismo.
DON WILFRIDO REVERSO: Ay, doñita... Usted lo que tiene no es neumonía, es alergia a la maldita realidad. Y usted, mi rey, lo que necesita no es un cardiólogo, es que alguien le dé un abrazo y le diga que su espejo miente. Bienvenidos todos a "El IMSSomnio", el purgatorio de la salud pública. Aquí el tiempo no pasa...
NIÑO: (Vuelve a cruzar interrumpiendo, ahora masticando un chicle ruidoso) ¡Señor! Dice la de la limpieza que si se puede mover, que va a pasar la jerga con cloro.
DON WILFRIDO REVERSO: (Suspirando) ¿Ven lo que les digo? Aquí el tiempo no pasa, se coagula como la grasa de los tamales.

ESCENA 2: El Club de los Fluidos

(Área de laboratorios. Olor penetrante a alcohol isopropílico. DON WILFRIDO REVERSO, MACARENA y GERARDO están sentados en bancas de metal helado).
ENFERMERA T: (Sosteniendo una jeringa enorme, del tamaño de una flauta) A ver, el semental de la colonia, pase primero. Y no me cierre los ojos, Gerardo, que la aguja es bastante más chica que su ego y el doble de rápida que su inteligencia.
GERARDO: (Temblando, mirando el techo, casi desmayado) Es que... jefa, la pura vista de mi propia sangre me conecta con mi fragilidad humana. ¡Pum! Siento que me desinflo como globo de fiesta infantil. Todo este empaque se va a ir al suelo.
MACARENA: (Tratando de no tocar la banca, le habla a Wilfrido) Oiga, buen hombre... ¿Usted por qué viene? Se le ve... denso. Como pesado del aura.
DON WILFRIDO REVERSO: Tengo los triglicéridos tan altos, mi señora, que si a un vampiro se le ocurre morderme el cuello en la noche, al pobre le da un infarto fulminante ahí mismo. Soy una bomba de tiempo andante con sabor a carnitas de Quiroga.
(De repente, la luz parpadea. Wilfrido se queda rígido, sus ojos se dilatan y entra en un trance místico, mirando al vacío).
DON WILFRIDO REVERSO: (Con voz cavernosa, poética) Lo vi... Lo vi anoche en el mapa de mis delirios. En mi sueño, ustedes dos no estaban en esta sala infecta. Eran los protagonistas de un documental de National Geographic sobre el apareamiento humano. Se curaban las neurosis a puros besos salvajes, revolcándose entre las sábanas de algodón egipcio del área de Rayos X. Gerardo...
GERARDO: (Interrumpiendo desde la silla de extracción, con voz temblorosa) ¿En Rayos X? Pero ahí la camilla está bien fría, Don Reverso... ¿y si me da un aire?
DON WILFRIDO REVERSO: (Sin salir del trance, apuntándole con el dedo) ¡Silencio, semental de farmacia! Ella es tu virus mutante y tú eres su antibiótico de 85 kilos de puro músculo magro. ¡Nueve veces, señores! ¡Los vi repetirlo nueve veces! ¡El triunfo absoluto de la carne y el deseo sobre la lista de espera del seguro social!

ESCENA 3: La Transición de Neón (El Sueño de Wilfrido)

(La luz blanca de hospital se transforma abruptamente en un neón rosa y azul de discoteca. Sonidos de sintetizadores. Entran dos ASISTENTES de hospital bailando rítmicamente con máscaras de cirujanos famosos).
DON WILFRIDO REVERSO: (Forcejeando de forma cómica) ¡Oigan! ¡Momento! ¡Ese es mi pantalón de la suerte! ¡Es mi única posesión terrenal además de mi blog de poesía y mi receta de la presión! ¡No me dejen en bata de hospital, por lo que más quieran!
NIÑO: (Aparece de la nada en el sueño, vestido con una bata gigante que le arrastra, sosteniendo una hoja de papel y un lápiz) ¡Señor Reverso! ¡Señor Reverso! Firme aquí de recibido que le quitamos los pantalones, si no, no nos dan el bono de productividad.
DON WILFRIDO REVERSO: ¡Quítate, niño disruptivo! ¡Siento que se me escapa la dignidad y el alma por el tiro trasero!
ASISTENTE: (Con voz robótica) En el IMSSomnio de Reverso, el pudor es un lujo no regulado. Aquí nadie tiene ropa, solo expedientes clínicos. ¡Camine con ritmo, número 412!
GERARDO: (Aparece en calzoncillos de superhéroe, haciendo flexiones y poses bajo la luz rosa) ¡Mírenme! ¡Contémplenme! ¡Soy la salud pública personificada! (Al público) ¿Qué me ven, eh? A poco no les gustaría tener este índice de masa corporal en lugar de estar ahí sentados tragando palomitas con mantequilla artificial. ¡Pum! ¡Pura salud estatal!
MACARENA: (Aparece luciendo una pijama de ositos de felpa, caminando como en una pasarela de París) ¡Mi pijama es mi barricada contra la mediocridad institucional! ¡Si me van a internar en este búnker, lo haré envuelta en algodón de 500 hilos! ¡La enfermedad no le va a quitar el estilo a mi neurosis!

ESCENA 4: El Cónclave de los Charlatanes

(En un nivel superior del escenario, los doctores GESSEL y BAYER beben margaritas servidas en vasos de precipitado de laboratorio. Suena música lounge).
DR. GESSEL: Te lo digo en serio, Bayer. Estuve analizando el caso del estornudo de Macarena. No es una alergia, no es el polvo. Es un mensaje cifrado del más allá. ¿Ya te fijaste que la esposa del presidente de Francia siempre usa mangas largas? ¡Es para ocultar los tatuajes de la Legión Extranjera! Es un comando de élite encubierto, te lo firmo donde quieras.
DR. BAYER: (Interrumpe su trago para hacer un paso perfecto de shuffle dance sobre el escritorio) ¡Por favor, Gessel, eso es nivel principiante! ¡Qué me dices de la realeza británica! Está científicamente comprobado por mis fuentes de TikTok que el Rey es un holograma en alta definición proyectado desde un sótano en New Jersey. Por eso nadie deja que lo toquen. ¡Es ciencia pura, física cuántica aplicada a la monarquía!
DR. GESSEL: (Se asoma por el borde del piso superior y mira hacia abajo, donde Don Wilfrido los observa desde su sueño) Oye... el viejo Reverso nos está viendo. Está metido en la frecuencia del sueño. Dice que tus títulos de medicina los compraste en una oferta de dos por uno en una Farmacia de Similares una tarde de lluvia.
DR. BAYER: (Se detiene en seco, asustado, acomodándose la bata de diseñador) ¡Maldito viejo sabelotodo! ¡Chismoso del sistema! ¡Enfermera, póngale un placebo de sabor cereza en el suero para que se calle de una vez! ¡La verdad es un artículo demasiado peligroso para los pacientes que cargan más de 5000 de triglicéridos! ¡Nos va a tumbar el negocio del baile!

ESCENA 5: La Noche de las Almas en Almíbar

(La luz baja. Don Wilfrido deambula por el escenario con la bata abierta por detrás, arrastrando un tripié de suero que gotea confeti de colores).
DON WILFRIDO REVERSO: (Se acerca a una camilla vacía y le habla con ternura al aire) ¡Don José! Qué milagro. No se me apure por la operación del bazo, hombre. El cirujano de guardia me sopló que ya se vio un tutorial completo de quince minutos en YouTube y que el bazo le va a quedar como nuevo...
NIÑO: (Sale de abajo de la camilla vacía con una máscara de plástico de calavera) ¡¡¡BÚUU!!!
DON WILFRIDO REVERSO: (Da un salto, se agarra el pecho) ¡Por los clavos de Cristo, escuincle! Casi me adelantas la cita con San Pedro. (Retomando con el público) ¿Lo ven? En este lugar nadie sufre realmente... si es que sabe mentirse con la suficiente elegancia.
(Se acerca a un rincón donde está el MUDO, un paciente estático en silla de ruedas. Wilfrido saca de la bata un frasco vacío de papilla Gerber que contiene una luz LED brillante).
DON WILFRIDO REVERSO: Tome, mi hermano del silencio. Le entrego esto. Aquí le dejo guardada mi esencia. Son 66 años de mi vida resumidos: sesenta y seis años de esperar el camión bajo la lluvia, de escribir obras de teatro que nadie lee y de comer garnachas en la esquina del pecado. Es un alma pesada, se lo advierto, tiene mucha grasa trans, pero brilla bien bonito en la oscuridad. Si el Dr. Bayer viene al rato a querer cobrarle la renta de la cama, usted nomás enséñele este frasco y dígale firmemente: "Reverso ya pagó la cuenta de todos esta noche".

ESCENA 6: La Décima es la Vencida

(Don Wilfrido entra con sigilo abriendo las cortinas del cubículo de urgencias donde están Macarena y Gerardo. De fondo, empieza a sonar un bolero viejo y sensual).
DON WILFRIDO REVERSO: ¡Muchachos! ¡Lo logramos! ¡Nueve veces! ¡Eso sí es optimización de los recursos institucionales! ¡Ustedes dos han hecho más por la tasa de natalidad de este país en diez minutos de pasión que todo el gabinete de gobierno en los últimos seis años!
MACARENA: (Sale de entre las cortinas con el cabello revuelto y una sonrisa radiante) ¡Don Reverso! ¡Es un milagro de la ciencia médica! ¡Mi estornudo crónico se transformó en un suspiro de puro placer! ¡Este muchacho Gerardo tiene una técnica de reanimación cardiopulmonar que debería ser materia obligatoria en el servicio social!
GERARDO: (Riendo a carcajadas, abotonándose la camisa a medias) ¡Pum! ¡Te lo dije, jefa! Don Reverso, me siento como un auténtico gladiador de la farmacopea. ¡Vengan a mí esos triglicéridos suyos, carajo, que yo se los quemo a puros besos y cardio de alta intensidad!
DON WILFRIDO REVERSO: (Saca una jeringa gigante de plástico de juguete y hace el ademán de clavársela directamente en el corazón) ¡Salud por los novios, pareja! ¡Que su amor sea exactamente como la diabetes: bien dulce, pero completamente incurable! ¡Yo por lo pronto me las piro... me voy directo al año 2034, ahí los espero con una lasaña bien caliente!

ESCENA 7: El Despertar de la Burocracia

(El neón rosa se apaga de golpe. Vuelve la luz blanca, fría de hospital. Sonido chirriante de una puerta metálica que se abre. DON WILFRIDO REVERSO está cabeceando en la banca de metal, roncando rítmicamente. La ENFERMERA T lo sacude bruscamente del hombro).
ENFERMERA T: ¡Ya, ya, Don Reverso! ¡Sóbese el sueño y despierte de una buena vez, que está roncando en verso alejandrino y me está espantando a los pocos pacientes que todavía tienen pulso! Tenga, agarre su ficha, es la número 412. Muévase y pase a la Sala B a que los médicos de guardia lo ignoren olímpicamente por un par de horas más. ¡Muévale, muévale!
DON WILFRIDO REVERSO: (Aturdido, limpiándose la saliva) ¿Eh? ¿Qué?... ¿Y el baile shuffle del Dr. Bayer? ¿Y los tatuajes secretos de la Legión Extranjera en los brazos de Melania? ¿Y la lasaña del 2034?
MACARENA: (Despertando de golpe, estornudando con rabia) ¡¡Atchis!! ¡Ay, por el amor de Dios, qué asco de hospital! ¡El aire acondicionado huele a humedad y a negligencia médica! (A Wilfrido) ¡Y usted, viejo libidinoso, deje de mirarme con esa cara de complicidad, como si me hubiera visto en pijama de ositos de felpa! ¡Un poco de respeto a mi linaje hipocondríaco y a mis apellidos, por favor!
GERARDO: (Revisando sus bíceps en la cámara de su celular) Oye, Don Reverso... la neta como que hablaste un chorro dormido. Estabas balbuceando algo de "nueve veces" y de un antibiótico de ochenta y cinco kilos. ¿De qué demonios hablas, mi buen? Yo soy todo un caballero de gimnasio... Aunque, mira, si te quedaste con la duda, te paso mi Instagram para que veas mis reels de la rutina de pierna. Me sigues y le das like, ¿va?

ESCENA 8: Epílogo (A la Cuarta Pared)

(La luz general de la clínica empieza a atenuarse. Una sola luz de seguidor enfoca a DON WILFRIDO REVERSO. Se levanta pesadamente de la banca, caminando hacia el proscenio. Se sienta en el mero borde del escenario, dejando colgar sus piernas hacia el foso, mirando fijamente a los espectadores).
DON WILFRIDO REVERSO: (Al público, con una sonrisa cómplice) ¿Siguen ahí? Caray... qué paciencia tienen ustedes. De verdad se les nota a leguas que son usuarios frecuentes del sistema de salud pública. Esa mirada de resignación no se aprende en cualquier lado.
(Se acomoda la bata de hospital, que sigue un poco abierta por detrás).
DON WILFRIDO REVERSO: ¿Saben? Los hospitales públicos y el teatro se parecen un montón: en los dos lados hay que hacer filas eternas, en los dos lados te ponen vestuarios ridículos que te apachurran la dignidad, y al final de la noche...
NIÑO: (Aparece caminando despacio al lado de él, comiéndose una paleta payaso) Señor... dice mi mamá que si me cuida dos minutos en lo que va rápido a farmacia a ver si ya llegó el paracetamol líquido.
DON WILFRIDO REVERSO: (Mira al niño, luego al público, sonríe) Claro que sí, chichicuilote, siéntate aquí conmigo. (Al público de nuevo) Como les decía... al final nadie en el público sabe bien de qué carajos trató la obra. Pero miren el lado bueno de la burocracia, mis hermanos... al menos en este país la muerte es tan lenta que te pide una identificación oficial con tres copias vigentes antes de llevarte. Y si no traes el comprobante de domicilio actualizado, se apiada de ti y te otorga una prórroga de otros seis meses en lo que regresas. Así de milagrosa es la tramitología.
(Don Wilfrido se apoya en sus rodillas y se levanta. Le da la mano al niño).
DON WILFRIDO REVERSO: En fin, nosotros ya nos vamos. Mi sangre me está exigiendo una lasaña bien grasosa a gritos, y mi páncreas ya me mandó una carta pidiéndome perdón por anticipado. Si por ahí se cruzan con el Dr. Bayer en los pasillos, díganle de mi parte que su secreto está a salvo conmigo... y que el presidente de Francia le manda saludos afectuosos a la Legión.
(Don Wilfrido voltea hacia el fondo del escenario y grita con todas sus fuerzas).
DON WILFRIDO REVERSO: ¡Señorita T! ¡Hágame el bendito favor y apúntele ahí con letras de molde en mi expediente clínico: "¡Reverso se fue a vivir un rato, regresará cuando el águila del escudo aprenda a mirar de frente y sin parpadear!"
(Don Wilfrido le guiña un ojo al niño, suelta una carcajada limpia, da un giro repentino sobre sus talones y, con una agilidad sorprendente, sale de la escena tirando unos pasos perfectos de baile shuffle junto al niño que lo imita malamente, mientras el telón se cierra de golpe).

FIN



EL IMSSOMNIO. © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International

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