viernes, 30 de enero de 2026

EL ORDEN DE LOS FACTORES…

 











EL ORDEN DE LOS FACTORES…

 

PERSONAJES:


  • STEVE (30): Ingeniero Civil en una firma de prestigio en Nueva York. Su vida es un plano de AutoCAD: sin errores, sin desorden. Atractivo, rígido, y secretamente fascinado por lo que no puede calcular.
  • LEONOR (30): Actriz. Una fuerza de la naturaleza que sobrevive entre audiciones en Times Square y trabajos temporales. Su desorden es una forma de libertad que Steve envidia y teme.
  • DON TOMÁS: El vecino del 4B. Un neoyorquino de la vieja escuela, nostálgico y observador.
  • DOÑA ELVIRA: La vecina del 4C. Una mujer con "radar" para las crisis ajenas y mucha sabiduría acumulada.

ESCENA 0: PRÓLOGO – EL ORDEN DE LOS FACTORES

(Nueva York. Un departamento compartido en el Upper West Side. El lado de STEVE es minimalista; el de LEONOR está invadido por libretos y un rack de vestuario desbordante. STEVE lucha con una corbata frente al espejo. LEONOR lame una cuchara con crema de cacahuate).

STEVE: (Sin mirarla) Leonor, ¿viste mis mancuernillas de plata? Mi madre me organizó una cena con la hija de su socio en el club.

LEONOR: En el tercer cajón, Steve. ¿Otra heredera de los Hamptons? Te vas a aburrir antes de que traigan el martini. Esa mujer no tiene subtexto.

STEVE: Es el siguiente paso lógico. Estabilidad. No puedo seguir viviendo como un graduado reciente con una roommate que ensaya a Shakespeare a las tres de la mañana. Las matemáticas no mienten: el orden de los factores sí altera mi paz.

LEONOR: (Se acerca y le endereza la corbata. Dedos temblorosos). Te ves perfecto. Tan perfecto que pareces un render de un edificio donde no vive nadie.

STEVE: (Inmóvil). Hay que estar en orden en esta vida.

(Entra ELVIRA con ruda).

ELVIRA: El destino en Nueva York es como la humedad: siempre encuentra la grieta. (Sale).


ESCENA 1: EL DIARIO DE NAVEGACIÓN

(Steve ante la laptop. Respiración entrecortada. Caja de pañuelos cerca).

STEVE: (Susurro) Ya casi… entra en el puerto…

(Entra Leonor con un solo zapato. Observa la rigidez de Steve. Sonríe).

LEONOR: ¿Viste mi brújula? Siento que en este piso las corrientes siempre me llevan a chocar contigo.

STEVE: (Cierra la laptop). Estaba estudiando mareas para el proyecto del puente. Las matemáticas no mienten: la hidrodinámica es compleja.

LEONOR: Tienes la frente empapada. ¿Hubo tormenta en el monitor?

STEVE: Humedad corrosiva. Los pañuelos son para la bruma. Prevención náutica.

LEONOR: Ten cuidado con navegar solo, Capitán. Relegar el timón a veces es la única forma de no naufragar. (Sale).


ESCENA 2: EL CALOR DE LAS DOS MANTAS

(Noche gélida de invierno neoyorquino. El radiador hace ruidos metálicos. Steve sin camisa. Leonor en un camisón ligero).

STEVE: Estás desafiando a la biología, Leonor. El suelo está helado.

LEONOR: (Cerca de su espalda). Mi habitación es un iglú. Las sábanas están frías como el acero.

STEVE: (Se gira cara a cara). Estás temblando.

LEONOR: Tiemblo de frío... o de falta de aire. Mi manta es de mentiras. Cubre, pero no abriga.

STEVE: La mía es estructural.

LEONOR: (Susurra) Pensaba que... con dos mantas en una cama... engañaríamos al frío neoyorquino. Dos cuerpos debajo de las dos.

STEVE: (Rendición). Logísticamente eficiente. Pero solo por el frío, Leonor. Nada de desorden.

LEONOR: (Sonriente) Nada de desorden, Steve. Todo en su lugar. (Luz fuera).


ESCENA 3: LA MESA COJA

(Steve bajo la mesa en shorts, trabajando furioso).

STEVE: ¡Leonor! Pásame las pinzas. Necesito algo que sostenga con fuerza, algo que no se suelte nunca.

LEONOR: (Inclinada). Tienes aserrín en el muslo, Steve. Parece una marca.

STEVE: No importa la marca. Hay que apretar fuerte. Si lo dejo flojo, se va a seguir tambaleando.

LEONOR: A veces apretar mucho rompe la veta. Podríamos poner un cartón... algo alternativo.

STEVE: No quiero parches. Quiero que las cosas se queden en su sitio, aunque duela atornillarlas.

LEONOR: (Susurrando) Las mesas no saben que son inestables. Pero nosotros sí.


ESCENA 4: LA ARQUITECTURA DEL DESEO

(Steve solo en la sala. Limpia el rack de Leonor. Encuentra una cota de malla medieval y un arnés de cuero negro con una gorra).

STEVE: (Acomodando perchas) Desorden... puro desorden alternativo. ¿Cómo vive entre tanto trapo? (Toca la cota de malla medieval; suena metal). Acero tejido. Interesante. (Saca el arnés). ¿Y esto? Cuero negro... resistente. La arquitectura de esto es fascinante. Es funcional.

(Steve se quita la camisa. Se pone el arnés y la gorra frente al espejo. Su postura cambia: es pura autoridad).

STEVE: (Voz grave) "Ciudadana... soy su superior… usted tendrá que obedecerme. Como si fuera mi perro instinto".

(Asoman ELVIRA y TOMÁS por la puerta. Steve no los ve. Luego llega LEONOR y se queda muda al fondo).

TOMÁS: (Susurro) Se metió un motociclista del infierno al 4B.

LEONOR: Vaya... parece que tendremos una noche leather en el departamento.

STEVE: (Salta del susto. Intenta cubrirse). ¡Es una prueba de materiales! ¡Comprobaba la resistencia ante la presión atmosférica!

ELVIRA: (Riendo) Hijo... te hace la mirada más profunda.

LEONOR: (Acercándose). Tiene mucho estilo, Steve. Mucha estructura.

STEVE: (Huyendo al cuarto, tropezando). ¡Se acabó! ¡No permito que se rían de mi investigación científica! ¡Leonor, esto tiene un nudo de seguridad, ayúdame!


ESCENA 5: EL UNIFORME Y EL SIMULACRO

(Steve en la laptop, tenso. Leonor entra vestida de oficial de policía para un casting).

LEONOR: ¡Ciudadano! Identifíquese. Zona de alta seguridad emocional.

STEVE: (Sin mirarla). Leonor, basta. No estoy de humor para tus simulacros de actriz.

LEONOR: (Rodeándolo). No soy Leonor. Soy el oficial a cargo de imponer orden. ¿Crees que impongo respeto, Steve?

STEVE: (Traga saliva). Te ves como alguien que no acepta un "no" por respuesta.

LEONOR: Si te arrestara por "omisión de afecto"... ¿te dejarías llevar?

(Entra TOMÁS. Steve se aleja bruscamente).

STEVE: Ve a cambiarte. Marcela viene pronto. No tengo tiempo para tus juegos.

LEONOR: El orden es una cárcel limpia, Steve. Pero alguien tiene que tirar la llave.


ESCENA 6: EL MANDO Y LA FAUNA

(Steve limpia. Leonor come pan con mermelada de mora azul).

STEVE: No tires residuos, Leonor.

STEVE: (Toca el control y su mano queda pegada). ¡Has llenado el control de mermelada!

(La TV se vuelve loca).

TV (VOZ): "El cangrejo ermitaño no suele quedarse mucho tiempo en su viejo caparazón..."

STEVE: ¡La tele cobró vida propia! ¡Ese cangrejo me está juzgando!

(Entra ELVIRA).

ELVIRA: Hay que abandonar los caparazones cuando ya no cabes en ellos. A veces es cuestión de apreciar lo que tienes frente a los ojos. (Sale).


ESCENA FINAL: LA INAUGURACIÓN DEL CAOS

(TV en estática. Steve sostiene el mando con un trapo. Tiembla).

STEVE: ¡No puedes simplemente... desconfigurarlo todo! Ya ni siquiera puedo ver las noticias en mi casa.

LEONOR: (Levantándose) ¿No te gustaría quedarte en silencio conmigo, Steve?

STEVE: (Se gira bruscamente). ¡No me gusta que me estés viendo así, como si supieras algo que yo ignoro!

LEONOR: Yo sé muy bien lo que tú también sabes perfectamente… No actúes conmigo.

STEVE: Yo tenía un plan, Leonor. Un mapa. Una vida lógica... y tú no estabas en ese mapa.

LEONOR: ¿Y tu plan incluía quitarte el frío a las tres de la mañana con tu roomie?

STEVE: (Gritando) ¡Prefiero las cosas predecibles a este "no sé qué" que me quita el aire cuando te veo!

(Beso explosivo. Rendición absoluta de Steve. El control cae al suelo. Se abrazan con furia).

STEVE: (Susurro) ¿Qué... qué acabamos de hacer?

LEONOR: Yo... solo quería que dejaras de calcular.

STEVE: (Riendo) ¡Dios! ¡Era tan fácil! ¡Tanto caparazón destrozado por un beso fulminante!

(Risa ruidosa y liberadora. Se besan de nuevo. TOMÁS y ELVIRA asoman sonriendo).

STEVE: ¡No más televisión! ¡Patea el mando! Llegaremos a buen puerto los dos juntos... ¿En tu cuarto o en el mío?

LEONOR: En el mío. Puse sábanas limpias.

STEVE: Eso habrá que comprobarlo mediante una inspección de campo.

(Se abrazan mientras la TV se apaga, dejando solo la luz cálida de Nueva York sobre ellos).

TELÓN FINAL.


THE ORDER OF OPERATIONS




















THE ORDER OF OPERATIONS


"In a city of eight million people, Steve’s biggest obstacle isn't Manhattan traffic—it's the wall separating him from his chaotic roommate."


SETTING: A shared apartment in the Upper West Side, ManhattanPresent day.

CHARACTERS:

  • STEVE (30): A Civil Engineer. Polished to a fault. He views life as a structural blueprint that must not be compromised. Attractive, but rigid—hiding a secret fascination for the chaos he can’t calculate.
  • LEONOR (30): An Actress. A force of nature surviving on auditions and hustle. Her mess is a language Steve refuses to speak. She is expressive, intuitive, and tired of being “just a roommate.”
  • TOM: The neighbor from 4B. A classic New Yorker; nostalgic, observant, and a bit repressed.
  • ELVIRA: The neighbor from 4C. Sharp-witted with a "radar" for other people's crises.

SCENE 0: PROLOGUE – THE ORDER OF OPERATIONS

(A living room divided by an invisible line of habits. STEVE’s side is clinical and minimalist; LEONOR’s side is a jungle of scripts and an overflowing wardrobe rack. STEVE is at a mirror, fighting a silk tie. He’s in a charcoal suit. LEONOR is licking a spoon covered in peanut butter.)

STEVE: (Without looking) Leonor, have you seen my silver cufflinks? The ones with my initials. My mother set me up on a date with a partner’s daughter at the University Club.

LEONOR: (Licking the spoon) Third drawer of that sideboard your aunt gave you… A "Trust Fund Redhead," I assume? If your mom picked her, she probably has three middle names and a summer house in the Hamptons. You’ll be bored before the martinis arrive, Steve. That woman has no subtext.

STEVE: (Adjusting the knot) It’s the next logical step. Stability. I can't keep living like a recent grad with a roommate who rehearses Shakespeare at 3:00 AM. Sorry to be blunt, but that’s how it is.

LEONOR: (Stands up; the word "roommate" hits her hard). Right. "Roommates." Not even the friendly "Roomies"… Just zip-code companions. (She approaches and straightens his tie; her fingers tremble slightly). You look… perfect. So perfect you look like a digital render of a building where nobody actually lives.

STEVE: (Stiffens at her touch). Perfection doesn't exist, Leonor. But one must maintain order. Mathematics doesn't lie: the order of operations does affect my peace.

LEONOR: Well, I don’t know. I’ll answer you with some old verses: "I have a what-cha-call-it... after I saw a I-don't-know-what, and it gave me a certain feel, as they say, that I what-cha-called myself."

STEVE: I have no idea what that means. Explain it to me some other time… I’m in a rush.

(The doorbell rings. ELVIRA enters with a bundle of Rue.)

ELVIRA: Well, well! Look at you, all dapper. I brought you some Rue. It’s for attracting new love or warding off bad vibes. Put it under your pillows—each of you.

STEVE: It’s just a date, Elvira. For the sake of stability.

ELVIRA: (Wise eyes) You know, son… destiny in New York is like dampness: it always finds the crack. (She exits with a wink).

STEVE: Wish me luck, roommate. (He exits).

LEONOR: (Whispering) Luck for the redhead… God, what is wrong with me and this man?


SCENE 1: THE LOGBOOK AND THE SWELL

(STEVE at his laptop. Shallow breathing. A box of tissues at the edge of the desk.)

STEVE: (A whisper to the screen) Almost there… the horizon is clearing… enter the harbor…

(LEONOR enters with one shoe on. She notices his rigid posture. She exits and re-enters, rattling her keys.)

LEONOR: Have you seen my compass? I feel like the currents in this place always lead me to crash into you.

STEVE: (Slams the laptop shut). I was… studying tides for the bridge project. Mathematics doesn't lie: hydrodynamics is a complex matter.

LEONOR: Your forehead is soaked. Was there a storm on the monitor?

STEVE: Corrosive humidity. The tissues are for the mist. Nautical prevention.

LEONOR: Be careful navigating alone, Captain. Reaching the harbor is better when someone is on the dock to help with the lines. (Exits).


SCENE 2: THE HEAT OF THE TWO BLANKETS

(A freezing NY winter night. The radiator clanks. STEVE is shirtless; LEONOR is in a thin silk nightgown.)

STEVE: You’re defying biology, Leonor. The floor is ice.

LEONOR: (Behind him). My room is an igloo. The sheets feel like sheets of steel.

STEVE: (Turns face-to-face). You’re trembling.

LEONOR: I’m trembling from the cold… or a lack of air. My blanket is a lie. It covers, but it doesn't warm.

STEVE: Mine is structural.

LEONOR: (Whispers) I thought… with two blankets on one bed… we could cheat the frost. Two bodies under both.

STEVE: (Surrendering). Logistically efficient. But only for the cold, Leonor. No funny business.

LEONOR: (Smiling) No funny business, Steve. Everything in its place. (Lights out).


SCENE 3: THE WOBBLY TABLE

(STEVE under the coffee table in gym shorts, working with fury.)

STEVE: Leonor! Pass me the pliers. I need something that holds tight, something that never lets go, no matter what.

LEONOR: (Leaning in). You have sawdust on your thigh, Steve. It looks like a mark.

STEVE: The mark doesn't matter. The wood is giving way. Hand me the screwdriver. I have to tighten this; if I leave it loose, it’ll keep wobbling.

LEONOR: Sometimes tightening too much breaks the grain. We could use a piece of cardboard… something alternative.

STEVE: I don’t want patches. I want things to stay put, even if it hurts to screw them in.

LEONOR: (Whispering) Tables don’t know they’re unstable. But we do.


SCENE 4: THE ARCHITECTURE OF DESIRE

(STEVE is alone. He’s cleaning LEONOR’s rack with a spray bottle. He stops at a medieval chainmail shirt and a black leather harness.)

STEVE: (Arranging hangers) Disorder… pure, alternative disorder. How does she live among these rags? (Touches the chainmail; it clinks). Woven steel. Interesting. (Pulls out the harness). And this? Black leather… durable. The architecture of this is fascinating. It’s functional.

(He takes off his shirt. He puts on the harness and a leather cap. He looks in the mirror. His posture changes into pure authority.)

STEVE: (Deep voice) "Citizen… I am your superior… you will have to obey me. As if you were my… my dog instincts."

(TOM and ELVIRA peek through the door. STEVE doesn't see them. LEONOR arrives and stands frozen in the back.)

TOM: (Whisper) A biker from hell just moved into 4B.

LEONOR: Well… looks like we’re having a leather night in the apartment.

STEVE: (Jumps in fright, trying to cover his chest). It’s… it’s a materials test! I was checking the resistance against atmospheric pressure!

ELVIRA: (Laughing) Son… it makes your gaze so much deeper.

LEONOR: (Approaching). It’s got style, Steve. A lot of structure.

STEVE: (Fleeing to his room, stumbling). That’s it! I won't allow you to laugh at my scientific research! Leonor, this has a safety knot—help me!


SCENE 5: THE UNIFORM AND THE SHAM

(STEVE at his laptop, tense. LEONOR enters dressed as a police officer for a casting.)

LEONOR: Citizen! Identify yourself. Emotional high-security zone.

STEVE: (Without looking). Leonor, stop. I’m not in the mood for your "actor" games.

LEONOR: (Circling him). I’m not Leonor. I’m the officer in charge of imposing order. Do you think I command respect, Steve?

STEVE: (Gulping). You look like someone who doesn't take "no" for an answer.

LEONOR: If I arrested you for "omission of affection"… would you come quietly?

(TOM enters. STEVE pulls away sharply.)

STEVE: Go change. My date is coming soon. I don’t have time for this.

LEONOR: Order is a clean prison, Steve. But someone has to throw away the key.


SCENE 6: THE REMOTE AND THE WILDLIFE

(STEVE cleans. LEONOR eats blueberry jam on toast.)

STEVE: Don’t leave crumbs, Leonor.

STEVE: (Touches the remote; his hand sticks). You’ve covered the remote in jam!

(The TV goes haywire, flipping channels.)

TV (VOICE): "The hermit crab doesn't usually stay long in its old shell…"

STEVE: The TV has a mind of its own! That crab is judging me!

(ELVIRA enters).

ELVIRA: You have to abandon the old shells when you don’t fit anymore. Sometimes it’s about appreciating what’s right in front of you. (Exits).


FINAL SCENE: THE INAUGURATION OF CHAOS

(TV blue static. STEVE holds the sticky remote with a cloth. He’s shaking.)

STEVE: (Cutting voice) You can’t just… deconfigure everything! I can’t even watch the news in my own house anymore.

LEONOR: (Standing up) Wouldn’t you rather stay in silence with me, Steve?

STEVE: (Turns abruptly). I don’t like how you look at me—like you know something I don’t!

LEONOR: I know exactly what you know… Stop acting with me.

STEVE: I had a plan, Leonor. A map. A logical life… and you weren’t on that map.

LEONOR: And did your plan include warming me up at 3:00 AM?

STEVE: (Screaming) I prefer predictable things over this "I-don’t-know-what" that takes my breath away when I see you!

(An explosive kiss. STEVE’s total surrender. The remote falls. They embrace with fury.)

STEVE: (Whispering) What… what did we just do?

LEONOR: I… I just wanted you to stop calculating.

STEVE: (Laughing) God! It was so easy! All that shell shattered by one kiss!

(Loud, liberating laughter. They kiss again. TOM and ELVIRA peek in, smiling).

STEVE: No more TV! Kick the remote! We’ll reach the harbor together… Your room or mine?

LEONOR: Mine. I put on clean sheets.

STEVE: That will have to be verified by a field inspection.

(They embrace as the TV static fades, leaving only the warm light of New York over them.)

CURTAIN.



L’ORDRE DES FACTEURS





L’ORDRE DES FACTEURS


Dans une ville de deux millions d'âmes, le plus grand obstacle d'Étienne n'est pas le trafic parisien, mais la cloison qui le sépare de sa colocataire chaotique."


CADRE : Un appartement haussmannien dans le Marais, Paris. De nos jours.

PERSONNAGES :

  • ÉTIENNE (30 ans) : Ingénieur Civil. Sorti d’une grande école, il voit la vie comme une équation parfaite. Élégant, rigide, il cache une fascination pour le désordre qu'il s'interdit.
  • CAMILLE (30 ans) : Actrice. Elle vit d’auditions et d’espoir. Son chaos est une langue qu'Étienne refuse de parler. Elle est intuitive, vibrante et fatiguée d’être "juste une coloc".
  • MONSIEUR GIRARD : Le voisin du 4ème. Un Parisien de la vieille école, un peu coincé mais nostalgique de la liberté des autres.
  • MADAME LEFEBVRE : La voisine du dessous. Elle a un "radar" pour les crises de cœur et distribue des vérités avec une politesse déarmante.

SCÈNE 0 : LE PROLOGUE – L’ORDRE DES FACTEURS

(Un salon divisé par une ligne invisible. Côté ÉTIENNE : minimalisme clinique. Côté CAMILLE : un rack de costumes débordant et des scripts partout. ÉTIENNE se bat avec une cravate en soie devant le miroir. CAMILLE lèche une cuillère pleine de confiture de myrtilles.)

ÉTIENNE : (Sans la regarder) Camille, as-tu vu mes boutons de manchette en argent ? Ceux avec mes initiales. C’est mon premier rendez-vous avec la rousse que ma mère m’a présentée. Une fille du 16ème.

CAMILLE : (Léchant la cuillère) Troisième tiroir du buffet de ta tante… Une "Héritière de l’Avenue Foch", j'imagine ? Si c'est ta mère qui l'a choisie, elle doit avoir trois noms de famille et un appartement à Deauville. Tu vas t’ennuyer avant même le premier verre, Étienne. Cette femme n’a aucun sous-texte.

ÉTIENNE : (Ajustant son nœud) C’est la suite logique. La stabilité. Je ne peux pas passer ma vie en colocation avec une actrice qui répète du Racine à trois heures du matin. Désolé d'être brusque, mais c'est ainsi.

CAMILLE : (Elle se lève ; le mot "colocation" la blesse). Bien sûr. "Colocataires". Même pas un petit "coloc" affectueux… Juste deux personnes qui partagent un code postal. (Elle s'approche et ajuste sa cravate ; ses doigts tremblent). Tu es… parfait. Si parfait qu’on dirait une image de synthèse d'un immeuble où personne n'habite vraiment.

ÉTIENNE : (Il se fige. Son souffle se coupe). La perfection n'existe pas, Camille. Mais il faut de l'ordre. Les mathématiques ne mentent pas : l'ordre des facteurs altère ma paix.

CAMILLE : Je ne sais pas. Je te répondrai avec ces vers : "J'ai un je-ne-sais-quoi... après avoir vu un qu'en-dira-t-on, et ça m'a fait un tel machin, comme on dit, que je me suis bidule-chose."

ÉTIENNE : Je n'ai aucune idée de ce que ça veut dire. Tu m'expliqueras ça un autre jour… je suis pressé.

(On sonne. MADAME LEFEBVRE entre avec un bouquet de rue.)

LEFEBVRE : Eh bien, quel chic ! Je vous apporte de la Rue. C’est pour attirer l’amour ou chasser les mauvaises ondes. Mettez-en sous vos oreillers—chacun le sien.

ÉTIENNE : C’est juste un rendez-vous, Madame Lefebvre. Pour la stabilité.

LEFEBVRE : (Yeux sages) Vous savez, fiston… le destin à Paris, c’est comme l’humidité : ça trouve toujours la fissure. (Elle sort avec un clin d'œil).

ÉTIENNE : Souhaite-moi bonne chance, coloc. (Il sort).

CAMILLE : (Chuchotant) Bonne chance à la rousse… Mon Dieu, qu’est-ce qui ne va pas chez moi avec cet homme ?


SCÈNE 1 : LE JOURNAL DE BORD ET LA HOULE

(ÉTIENNE à son ordinateur. Respiration courte. Une boîte de mouchoirs au bord du bureau.)

ÉTIENNE : (Un murmure à l’écran) Presque… l'horizon s'éclaircit… entre dans le port…

(CAMILLE entre avec une seule chaussure. Elle remarque sa rigidité. Elle sort et rentre en faisant du bruit avec ses clés.)

CAMILLE : Tu as vu ma boussole ? J'ai l'impression que les courants de cet appart me font toujours percuter ton bureau.

ÉTIENNE : (Ferme brusquement l'ordinateur). J’étudiais les marées pour le projet du pont. Les mathématiques ne mentent pas : l'hydrodynamique est une affaire complexe.

CAMILLE : Tu as le front trempé. Y a eu une tempête sur ton moniteur ?

ÉTIENNE : Humidité corrosive. Les mouchoirs sont pour la brume. C’est de la prévention nautique.

CAMILLE : Fais attention à ne pas naviguer seul trop longtemps, Capitaine. Rentrer au port est plus doux quand quelqu'un t'attend sur le quai pour t'aider avec les amarres. (Elle sort).


SCÈNE 2 : LA CHALEUR DES DEUX COUVERTURES

(Nuit glaciale d'hiver parisien. Le radiateur claque. ÉTIENNE est torse nu ; CAMILLE porte une fine nuisette en soie.)

ÉTIENNE : Tu défies la biologie, Camille. Le parquet est gelé. Tu vas finir avec une fluxion de poitrine.

CAMILLE : (Derrière lui). Ma chambre est un igloo. Les draps sont froids comme de l'acier.

ÉTIENNE : (Il se tourne face à elle). Tu trembles.

CAMILLE : Je tremble de froid… ou de manque d'air. Ma couverture est un mensonge. Elle couvre, mais elle ne réchauffe pas.

ÉTIENNE : La mienne est structurelle.

CAMILLE : (Chuchote) Je pensais… qu’avec deux couvertures sur un seul lit… on pourrait tromper le gel. Deux corps sous les deux.

ÉTIENNE : (Se rendant). Logistiquement efficace. Mais seulement pour le froid, Camille. Pas de bêtises.

CAMILLE : (Souriante) Pas de bêtises, Étienne. Chaque chose à sa place. (Noir).


SCÈNE 3 : LA TABLE BANCALE

(ÉTIENNE sous la table basse en short, travaillant avec fureur.)

ÉTIENNE : Camille ! Passe-moi la pince multiprise. J’ai besoin de quelque chose qui tienne bon, quelque chose qui ne lâche jamais, quoi qu'il arrive.

CAMILLE : (Penchée). Tu as de la sciure sur la cuisse, Étienne. On dirait une marque.

ÉTIENNE : La marque n’a pas d’importance. C’est le bois qui cède. Donne-moi le tournevis cruciforme. Je dois serrer ça fort ; si je laisse du jeu, ça va continuer à tanguer.

CAMILLE : Parfois, trop serrer casse la fibre. On pourrait mettre un carton… quelque chose de plus souple.

ÉTIENNE : Je ne veux pas de pansements. Je veux que les choses restent à leur place, même si ça fait mal de les visser.

CAMILLE : (Chuchotant) Les tables ne savent pas qu'elles sont instables. Mais nous, si.


SCÈNE 4 : L’ARCHITECTURE DU DÉSIR

(ÉTIENNE est seul. Il nettoie le rack de CAMILLE. Il s'arrête devant une cotte de mailles médiévale et un harnais en cuir noir.)

ÉTIENNE : (Rrangeant des cintres) Désordre… pur désordre alternatif. Comment vit-elle parmi ces chiffons ? (Il touche la cotte de mailles ; cliquetis métallique). Acier tressé. Intéressant. (Il sort le harnais). Et ça ? Cuir noir… résistant. L’architecture de cet objet est fascinante. C’est fonctionnel.

(Il retire sa chemise. Il enfile le harnais et une casquette de cuir devant le miroir. Sa posture change en une autorité pure.)

ÉTIENNE : (Voix grave) "Citoyenne… je suis votre supérieur… vous devrez m'obéir. Comme si vous étiez mes… mes instincts de chien."

(GIRARD et LEFEBVRE observent par la porte. ÉTIENNE ne les voit pas. CAMILLE arrive et reste pétrifiée au fond.)

GIRARD : (Chuchotant) Un motard de l'enfer a forcé la porte du 4B.

CAMILLE : Eh bien… on dirait que c’est soirée cuir dans l’appartement.

ÉTIENNE : (Sursaute, tentant de cacher son torse). C’est… c’est un test de matériaux ! Je vérifiais la résistance face à la pression atmosphérique !

LEFEBVRE : (Riant) Fiston… ça vous donne un regard bien plus profond.

CAMILLE : (S'approchant). Ça a du style, Étienne. Beaucoup de structure.

ÉTIENNE : (Fuyant vers sa chambre, trébuchant). C'est fini ! Je ne vous permets pas de rire de mes recherches scientifiques ! Camille, y a un nœud de sécurité—aide-moi !


SCÈNE 5 : L’UNIFORME ET LE FAUX-SEMBLANT

(ÉTIENNE à son PC, tendu. CAMILLE entre habillée en gendarme pour un casting.)

CAMILLE : Citoyen ! Identifiez-vous. Zone de haute sécurité émotionnelle.

ÉTIENNE : (Sans regarder). Camille, arrête. Je n’ai pas le cœur à tes jeux d'actrice.

CAMILLE : (Tournant autour de lui). Je ne suis pas Camille. Je suis l'officier chargé de faire régner l'ordre. Tu trouves que j'impose le respect, Étienne ?

ÉTIENNE : (Déglutissant). Tu as l'air de quelqu'un qui n'accepte pas de "non".

CAMILLE : Si je t’arrêtais pour "omission d’affection"… tu te laisserais faire ?

(GIRARD entre. ÉTIENNE s'écarte brusquement).

ÉTIENNE : Va te changer. Mon rendez-vous arrive. Je n'ai pas le temps pour ça.

CAMILLE : L’ordre est une prison propre, Étienne. Mais quelqu’un doit bien finir par jeter la clé.


SCÈNE 6 : LA TÉLÉCOMMANDE ET LE CRABE ERMITE

(ÉTIENNE nettoie. CAMILLE mange une tartine à la confiture de myrtilles.)

ÉTIENNE : Ne laisse pas de miettes, Camille.

ÉTIENNE : (Touche la télécommande ; sa main reste collée). Tu as couvert la télécommande de confiture !

(La télé s'affole, les chaînes défilent.)

TV (VOIX) : "Le crabe ermite ne reste généralement pas longtemps dans sa vieille carapace..."

ÉTIENNE : La télé a une volonté propre ! Ce crabe est en train de me juger !

(LEFEBVRE entre).

LEFEBVRE : Il faut abandonner les vieilles carapaces quand on n'y tient plus. Parfois, c'est juste une question d'apprécier ce qu'on a sous les yeux. (Sort).


SCÈNE FINALE : L’INAUGURATION DU CHAOS

(Statique bleue sur la TV. ÉTIENNE tient la télécommande avec un chiffon. Il tremble.)

ÉTIENNE : (Voix tranchante) Tu ne peux pas simplement… tout déconfigurer ! Je ne peux même plus regarder les infos chez moi.

CAMILLE : (Se levant) Tu ne préférerais pas rester en silence avec moi, Étienne ?

ÉTIENNE : (Se tourne brusquement). Je n’aime pas quand tu me regardes comme ça—comme si tu savais quelque chose que j'ignore !

CAMILLE : Je sais exactement ce que tu sais aussi… Arrête de jouer la comédie avec moi.

ÉTIENNE : J’avais un plan, Camille. Une carte. Une vie logique… et tu n’étais pas sur cette carte.

CAMILLE : Et ton plan, il prévoyait de me réchauffer à trois heures du mat' ?

ÉTIENNE : (Criant) Je préfère les choses prévisibles à ce "je-ne-sais-quoi" qui me coupe le souffle quand je te vois !

(Un baiser explosif. Reddition totale d’Étienne. La télécommande tombe. Ils s'enlacent avec fureur.)

ÉTIENNE : (Chuchotant) Qu’est-ce qu’on vient de faire ?

CAMILLE : Je… je voulais juste que tu arrêtes de calculer.

ÉTIENNE : (Riant) Dieu ! C’était si facile ! Toute cette carapace brisée par un seul baiser !

(Rire bruyant, libérateur. Ils s'embrassent à nouveau. GIRARD et LEFEBVRE sourient à la porte).

ÉTIENNE : Fini la télé ! Balance la télécommande ! On va rentrer au port ensemble… Ta chambre ou la mienne ?

CAMILLE : La mienne. J’ai mis des draps propres.

ÉTIENNE : Il faudra vérifier ça par une inspection sur le terrain.

(Ils s’enlacent alors que la statique s’éteint, laissant seulement la lumière chaude de Paris sur eux.)

RIDEAU.