martes, 13 de enero de 2026

John Osborne: RECORDANDO CON IRA.

 




RECORDANDO CON IRA

de John Osborne


Esta es una de las obras más emblemáticas del teatro del siglo XX. "Recordando con ira" (Look Back in Anger), estrenada en 1956, marcó el nacimiento de los "Jóvenes Airados" (Angry Young Men) y cambió el rumbo del teatro británico al introducir el realismo de "fregadero de cocina" (kitchen sink drama).



Introducción: El rugido de una generación

John Osborne sacudió los cimientos de la burguesía inglesa con esta obra. A través de Jimmy Porter, un joven brillante pero alienado de la clase trabajadora, Osborne da voz al resentimiento post-Segunda Guerra Mundial. Jimmy no tiene una "causa" por la que morir, así que dirige su fuego contra su esposa, Alison, representante de la clase alta flemática, y contra la apatía de una sociedad que parece detenida en el tiempo.

La obra es un estudio psicológico sobre la crueldad, el amor tóxico y la lucha de clases dentro de una habitación asfixiante. El símbolo central —Alison planchando mientras Jimmy brama— se convirtió en el ícono de una nueva era teatral que prefería la verdad cruda antes que la cortesía escénica.






RECORDANDO CON IRA

de John Osborne

PERSONAJES:

  • JIMMY PORTER: 25 años. Alto, delgado, una mezcla de ternura y malicia cruel.

  • CLIFF LEWIS: Misma edad. Bajo, moreno, de inteligencia natural y carácter sedante.

  • ALISON PORTER: Misma edad que los hombres. Alta, delgada, morena, de belleza delicada y aire ausente.

  • HELENA CHARLES: Amiga de Alison. Atractiva, con gran sentido de autoridad y dignidad.

  • CORONEL REDFERN: Padre de Alison. Un militar retirado que añora el pasado eduardiano.



ESCENARIO:

La acción se desarrolla en el departamento de un solo cuarto de los Porter, en una ciudad del interior de Inglaterra. Es una guardilla grande en lo alto de una casa victoriana.

TIEMPO: El presente (años 50).


PRIMER ACTO

(El departamento de los Porter. Comienzo de la tarde. Abril. La escena es una guardilla con el cielo raso inclinado. La mayoría de los muebles son sencillos y viejos. A la derecha, una cama camera; al fondo, estantes de libros. En el centro, una mesa de comedor con tres sillas y dos grandes sillones de cuero muy usados.)

(Al levantarse el telón, JIMMY y CLIFF están sentados en los sillones, leyendo diarios desplegados que ocultan sus rostros. ALISON está a la izquierda, inclinada sobre una tabla de planchar. El cuarto está lleno de humo de la pipa de Jimmy. El único ruido es el de la plancha cayendo sobre la tabla.)

JIMMY: (Tirando su diario) ¿Por qué haré esto todos los domingos? Hasta las reseñas sobre libros me parecen las mismas de la semana pasada. Diferentes libros... iguales reseñas. ¿Has acabado con ése?

CLIFF: Todavía no.

JIMMY: He estado leyendo tres columnas enteras sobre la novela inglesa. La mitad está en francés. Los suplementos del domingo... ¿te dan la impresión de ser un ignorante?

CLIFF: ¡Ignorante y medio!

JIMMY: Bueno, es que eres ignorante. No eres más que un campesino. (A Alison) Y tú ¿qué dices? Tú no eres campesina, ¿no es así?

ALISON: (Distraída) ¿Qué decías?

JIMMY: Digo: leyendo los diarios del domingo... ¿te sientes tan brillante a fin de cuentas?

ALISON: ¡Ah!... No los he leído todavía.

JIMMY: No te pregunto eso. Dije...

CLIFF: ¡Deja en paz a la pobre muchacha! Está ocupada.

JIMMY: Bueno, pero puede hablar ¿no? Puedes darnos tu opinión. ¿O es que la esclavitud del ama de casa te impide pensar?

ALISON: Lo siento. No prestaba atención.

JIMMY: ¡Vaya! Ya sabía yo que no estabas escuchando. El viejo Porter habla, y todos se instalan bien para echar una siestita. Y la señora Porter les da la señal con el primer bostezo.

CLIFF: Déjala en paz he dicho.

JIMMY: (Gritando) Está bien, hombre. Vuélvete a dormir. Era yo quien estaba hablando. ¿Sabes? Yo, hablando. ¿Recuerdas? Disculpen.

CLIFF: Déjate de gritar. Estoy tratando de leer.

JIMMY: No te tomes ese trabajo. No entiendes un palote de lo que lees. Eres demasiado ignorante.

CLIFF: Sí, y no me han educado. Ahora cállate la boca, ¿quieres?

JIMMY: ¿Por qué no le pides a mi mujer que te explique? Ella ha recibido una buena educación. (Dirigiéndose a ella) Es cierto, ¿no?

(CLIFF, sin mover el diario, le da una patada a Jimmy)

JIMMY: Vuelve a hacer eso, rufián galés, y te arrancaré las orejas. (Le arranca el diario de las manos a Cliff)

CLIFF: (Inclinándose hacia adelante) Oye... Estoy tratando de desasnarme. Déjame seguir adelante, monstruo. Dámelo.

ALISON: Por favor, dáselo Jimmy, dáselo de una vez. ¡No puedo pensar!

CLIFF: Sí, vamos, dámelo. No ves que ella no puede pensar.

JIMMY: ¿Que no puede pensar? (Le tira el diario) Hace años que no tiene un pensamiento en la cabeza. No es cierto.

ALISON: Sí.

JIMMY: (Toma un semanario) Estoy empezando a sentir hambre.

ALISON: Por favor, no me digas que ya... de nuevo...

CLIFF: Es un verdadero puerco.

JIMMY: No soy un puerco. Me gusta la comida, eso es todo.

CLIFF: ¡Si eres un maniático sexual de la comida! Acabarás apareciendo un día en la crónica policial. "James Porter, de veinticinco años, se reconoció culpable de haberle faltado el respeto a una lechuguita y a dos latas de arvejas".

JIMMY: (Con una mueca sonriente) Sí, sí. Me gusta comer ¿Y qué? También me gustaría vivir. ¿Te molesta?

CLIFF: No veo para qué sirve que comas. Nunca veo que engordes.

JIMMY: La gente como yo no engorda, hijo. Nosotros lo quemamos, lo consumimos todo. Y ahora cállate la boca mientras leo. Puedes volver a hacerme té.

CLIFF: ¡Santo Dios! Acabas de tomarte una tetera íntegra.

JIMMY: Pues quiero que me hagas más té. Pon la pava a hervir.

CLIFF: Ponla tú. Me has arrugado todo mi diario.

JIMMY: Yo soy el único que sabe cómo debe tratarse un diario o cualquier otra cosa en esta casa. (Recoge otro diario) Una muchacha desea saber si su amiguito dejaría de respetarla si le concediera lo que él pide. ¡Qué idiota!

CLIFF: Todo lo que pido es que me dejen arrimarme a ella. (Cambian de diario con Jimmy) Yo estaba leyendo lo del obispo de Bromley. (Estira su mano hacia Alison) ¿Cómo estás, pichona?

ALISON: Muy bien, gracias, querido.

CLIFF: (Tomándole la mano) ¿Por qué no dejas todo eso y te sientas un rato? Tienes cara de cansada.

ALISON: (Sonriendo) Me queda ya poco que hacer.

CLIFF: (Le besa la mano) Qué linda es esta muchacha ¿no es cierto?

JIMMY: Eso es lo que me aseguran. (Sus ojos se encuentran con los de Alison)

CLIFF: Tienes una patita preciosa y deliciosa. Me la comería.

ALISON: No lo hagas, porque quemaría la camisa.

JIMMY: Devuélvele sus dedos y no seas tan asqueroso. ¿Qué dice el obispo de Bromley?

CLIFF: Un llamamiento muy conmovedor a todos los cristianos para que ayuden a manufacturar la bomba H.

JIMMY: ¡Claro que es muy conmovedor! (A Alison) ¿Estás conmovida, mi queridísima?

ALISON: Naturalmente.



SEGUNDO ACTO

ESCENA I

Dos semanas después. A la tarde.

(Alison está junto a la cocinita, echando agua de una pava a una tetera. Solo tiene puesta una combinación, y sus pies están desnudos. En un cuarto, del otro lado del hall, Jimmy está tocando una trompeta de jazz, intermitentemente. Alison lleva la tetera a la mesa del centro. Entra Helena. Lleva una gran fuente de lechuga).

ALISON: ¿Pudiste arreglártelas?

HELENA: Naturalmente. He preparado la mayoría de las comidas durante la última semana, ¿sabes?

ALISON: Sí. Lo has hecho. Ha sido tan maravilloso tener a alguien para ayudar. Tener a otra mujer, quiero decir.

HELENA: (Cruzando hacia la izquierda) Y a mí me divierte mucho. Aunque no creo que llegue a acostumbrarme a tener que bajar al cuarto de baño cada vez que necesito agua para algo.

ALISON: Es un sistema primitivo, ¿no?

HELENA: Sí. Más bien. Tener que atender a un hombre es realmente suficiente; atender a dos es ya toda una empresa.

ALISON: ¡Oh! Cliff se maneja solo, más o menos. Y hasta me ayuda mucho.

HELENA: No puedo decir que lo haya notado.

ALISON: Es sin duda porque tú lo reemplazabas.

HELENA: Sí; comprendo. ¿Le avisaste que su té estaba ya pronto?

ALISON: Golpeé fuerte en la puerta del cuarto de Cliff y grité. Él no contestó, pero me ha de haber oído. No sé dónde está Cliff. (Recostándose en su silla) Santo Dios, cómo me gustaría que se le perdiera esa trompeta.

HELENA: Supongo que eso ha de ser en mi honor. Es también como si quisiera matar a alguien con eso. A mí, particularmente. Nunca he visto odio semejante en una mirada. Es más bien horripilante. (Va hacia el aparador) Y extrañamente estimulante.

ALISON: Una vez, tuvo su jazz propia. Todavía era estudiante. Me parece que le gustaría empezar de nuevo, y dejar el puesto de chocolatines.

HELENA: ¿Cliff está enamorado de ti?

ALISON: (Deja de cepillarse el pelo) No... no creo.

HELENA: ¿Y tú? Tienes aire de que yo te hubiera preguntado algo chocante. Yo sólo quiero ayudarte.

ALISON: ¿Quieres decir que nos has visto abrazados? Tenemos mucho cariño el uno por el otro... no pasa de ahí, sencillamente. Es algo sedante, alegre... algo como estar acostado en una cama tibia.

HELENA: Me cuesta creer que alguien pueda ser tan perezoso. ¿Y qué opina Jimmy? Después de todo, él es tu marido.

ALISON: No es fácil de explicar. Para él es una cuestión de lealtad. No se trata sólo de que se guarde solidaridad con él, sino también con su pasado. Con el padre, que murió hace años... Y hasta con las mujeres que ha querido.

HELENA: Alison, escúchame. Tienes que decidir qué es lo que vas a hacer. Vas a tener un chico y tienes una nueva responsabilidad.

ALISON: (Señalando la cómoda) ¿Ves ese osito y esa ardilla? Bueno, esos somos él y yo. El juego que jugamos: osos y ardillas. Era la única manera de escaparse de todo... meternos en una cueva donde jugábamos a ser animales uno para el otro. Una sinfonía tonta para personas que ya no podían soportar el dolor de ser seres humanos.

HELENA: (Tomándola del brazo) Escúchame. Tienes que luchar con él. Luchar o bien irte. De otra manera te matará.


ESCENA II

La tarde siguiente.

(Alison está arreglando su valija. El Coronel Redfern, su padre, está sentado a la izquierda).

EL CORONEL: Temo que todo esto sea demasiado complicado para mí. En cuanto a Jimmy... bueno... habla un idioma distinto del nuestro. ¿Dónde dijiste que había ido?

ALISON: Fue a ver a la madre de Hugh. Se ha enfermado... un ataque. Jimmy ha ido a Londres a verla. Quería que yo lo acompañara.

EL CORONEL: ¿Así que no lo acompañaste?

ALISON: No.

EL CORONEL: Me parece una cosa tan extraña que un muchacho instruido trabaje en un puesto de chocolatines. Siempre he pensado que tenía que ser muy inteligente.

ALISON: Ensayó tantas otras cosas antes... Parece haberse sentido tan satisfecho trabajando en esto como en cualquier otra cosa.

EL CORONEL: Realmente, nos odia, ¿no es verdad?

ALISON: Si... no te quepa duda. Nos odia a todos.

EL CORONEL: (Suspirando) Es de veras una gran pena. Yo nunca lo he mencionado, pero siempre he creído que tu madre había llevado las cosas a un punto inadmisible respecto a Jimmy. Investigaciones, pesquisas particulares... Hice lo que pude para detenerla. Pienso que hubiera sido mejor si nosotros no nos hubiéramos entremetido.

ALISON: Yo creo que sales a mí, un poco, papá. Prefieres navegar entre dos aguas porque es menos incómodo y más tranquilo.

EL CORONEL: ¿Navegar entre dos aguas? Me casé con él, ¿no es verdad?

(Entra HELENA)

HELENA: Vine a ver si querías que te ayudara a hacer tu valija.

ALISON: Ya estoy pronta. Cliff puede encargarse de mandarme el resto.

EL CORONEL: Bueno, mejor es que lleve las valijas al auto. Adiós, Helena.

HELENA: Adiós, Coronel. (A Alison) Te veré pronto.

(Alison sale con su padre. Cliff y Helena se quedan solos. Cliff le entrega una carta de Alison para Jimmy. Entra JIMMY, agotado y furioso).

JIMMY: Ese hijo de puta casi me lleva por delante con su auto. ¿Es usted la única que no tiene miedo de quedarse? (Lee la carta de Alison) ¡Amor... profunda necesidad!... ¡Si me dan ganas de vomitar! No podía decir: "Hijo de puta. Te odio". Tenía que convertirlo todo en un bodrio con su emotividad.

HELENA: Su mujer va a tener un chico. ¿Eso no significa nada para usted?

JIMMY: Me sorprende, se lo concedo. Pero le diré una cosa: no me importa. Durante once horas he estado viendo a alguien que quiero mucho en el sórdido trance de la muerte. Estaba sola. Y usted piensa que porque esa muchacha cruel va a tener un chico yo tengo que desmayarme de temor reverencial. ¡Se acabó la comedia! ¡Mándese a mudar, virgen malintencionada!

(Helena le da una bofetada. Jimmy gime. Helena lo besa apasionadamente).


TERCER ACTO

ESCENA I

Varios meses después. Domingo por la tarde.

(Jimmy y Cliff leen diarios. Helena plancha, usando una camisa de Jimmy).

JIMMY: ¿Por qué me pasaré la mitad del domingo leyendo los diarios? Alguien ha estado hundiendo alfileres en mi efigie de cera desde hace años. La madre de Alison, seguramente.

CLIFF: Cállate, hombre.

JIMMY: (A Helena) ¿Te sientes muy pecaminosa, querida? ¿Sientes que el pecado se te sale por las orejas? ¿Te preguntas si estoy hablando en broma o no?

CLIFF: Jimmy... no creo que me voy a quedar mucho más tiempo aquí. He estado pensando que quería ensayar de hacer varias cosas.

JIMMY: (Irritado) Haz como te dé la gana, hijo. Parece que me paso la vida despidiéndome. ¿Por qué dejamos que estas mujeres nos desangren hasta la muerte? No quedan buenas y grandes causas. Si viene la hecatombe, no será para ayudar a un gran proyecto. No nos queda otra cosa que entregarnos a las mujeres... para que hagan su oficio de carnicero y nos despedacen.

(Entra ALISON. Lleva un perramus, está despeinada y tiene aspecto de enferma. Pausa prolongada).

ALISON: (Tranquilamente) ¡Hola!

JIMMY: (A Helena) Una amiga tuya viene a verte. (Sale rápidamente)


ESCENA II

Pocos minutos después.

(Helena sirve té. Alison está sentada, agotada).

ALISON: Siempre fuma esta cosa pestífera. Al principio la detestaba, pero uno se acostumbra. Volver era injusto y cruel... lo siento, Helena.

HELENA: ¿Por qué habías de sentirlo tú? Tienes más derecho que yo a estar aquí.

ALISON: Helena, hasta yo renuncié a creer en los derechos divinos del matrimonio. Estás donde estás por consentimiento. No vine con la intención de que rompas con Jimmy.

HELENA: Me siento tan... avergonzada. He descubierto qué es lo que le pasa a Jimmy. Es muy sencillo: ha nacido fuera de la que debió ser su época. No sabe dónde se encuentra ni a dónde va. Todo ha acabado entre Jimmy y yo. Lo veo ahora. Tengo que irme. Yo creo en el bien y en el mal. Y lo que he estado haciendo es un error.

ALISON: Pero... él no tendrá ya a nadie.

HELENA: Encontrará a alguien. Cuando te presentaste en la puerta, enferma y dolorida, todo quedó resuelto dentro de mí. Yo no sabía lo del chico. Ha sido un horror para mí. Siento que somos culpables. (Helena llama a Jimmy) ¡Jimmy, quiero hablarte!

(Entra JIMMY)

HELENA: Voy abajo a hacer mis valijas. He decidido irme. Esta noche he visto lo que siempre he sabido: que uno no puede ser feliz cuando lo que está haciendo está mal. Te quiero de veras, pero no puedo seguir. No puedo contribuir a todo este sufrimiento.

JIMMY: (Voz baja) Todas quieren escapar de la pena de estar vivas. No vale la pena engañarse sobre eso de estar enamorado. Hay que ensuciarse las manos. Se necesitan músculos y agallas. Si no puedes soportar ensuciarte el alma, es preferible que te conviertas en santa.

(Helena sale. Jimmy y Alison quedan solos).

ALISON: Siento todo esto... Me voy ahora.

JIMMY: Ni una flor mandaste para el funeral. ¡Tienen hambre los que no lo merecen, reciben amor los que no lo merecen! Yo puedo ser un caso perdido, pero pensaba que si me querías, eso no importaba.

ALISON: (Llorando) ¡Y es cierto que no importa! No quiero ser neutral, no quiero ser una santa. ¡Quiero ser un caso perdido! Se nos fue... ese ser humano que llevaba en mi cuerpo. ¡Estoy en el fuego, estoy ardiendo, y todo lo que deseo es morir! ¡Me estoy arrastrando!

JIMMY: (La toma en sus brazos) ¡No! Por favor... no. Estás bien ahora. Estaremos juntos en nuestra cueva de osos, en nuestro escondite de ardillas. Viviremos de miel y nueces. Y tú, con esos grandes ojos, vigilarás mi piel porque soy un oso desaliñado. ¿Verdad?

ALISON: (Ríe ligeramente) ¡Pobres osos! ¡Pobres, pobres osos!

(Se abrazan).


TELÓN FINAL

John Osborne: Uno de los "Jóvenes Airados" 

(1929 - 1994)

John James Osborne fue el hombre que, en una sola noche de 1956, quemó el teatro de salón inglés y lo reemplazó por el teatro de fregadero (kitchen sink drama). Se le confunde con Joe Orton, el otro airado que  era el "travieso" que se burlaba del sistema, Osborne era el "amargado" que quería destruirlo a gritos.


1. El estallido de la ira

Osborne nació en Londres, hijo de un publicista y una camarera (a la que odió profundamente toda su vida). No fue a la universidad; aprendió el oficio como actor de provincias. En esa época vivió en una buhardilla miserable con su primera esposa, Pamela Lane. Esa claustrofobia, sumada al resentimiento por la diferencia de clase con la familia de ella, fue el combustible para escribir "Recordando con ira".

2. El estilo: La violencia verbal

A diferencia de Orton, que escribía comedias negras y fársicas, Osborne escribía dramas realistas. Sus personajes no matan con martillos; matan con monólogos interminables, crueles y brillantes. Osborne inventó al antihéroe moderno: ese hombre que no soporta la mediocridad de su país y que desquita su frustración con quienes más ama.

3. Una vida de excesos (y matrimonios)

  • Orton: Tuvo una sola pareja estable y trágica (Kenneth Halliwell).

  • Osborne: Se casó cinco veces. Fue un hombre de mujeres, de grandes polémicas públicas y de un éxito económico que terminó por convertirlo en aquello que tanto odiaba: un caballero con una mansión en el campo, aunque nunca dejó de ser un cascarrabias.

4. Su muerte

Osborne no murió a martillazos. Murió en su cama, en 1994, a los 65 años, debido a complicaciones de la diabetes y un corazón fatigado por décadas de tabaco, alcohol y, sobre todo, mucha rabia acumulada.


CaracterísticaJohn OsborneJoe Orton
ApodoEl Angry Young Man (Joven Airado).El Oscar Wilde del subsuelo.
EstiloRealismo crudo, ira, monólogos sociales.Farsa, humor negro, absurdo, sexo.
Obra MaestraRecordando con ira (1956).Loot o El botín (1965).
La viviendaCompartida con su esposa y un amigo.Compartida con su amante y asesino.
Causa de muerteDiabetes (muerte natural).Martillazos (asesinato por su amante).
TonoAmargo y existencial.Cínico y escandaloso.