domingo, 25 de enero de 2026

EL TRATO CON EL DEMONIO, DE GAVARRE B.

  


EL TRATO CON EL DEMONIO


DE GAVARRE B 

PERSONAJES


  • Eleanor Ainsworth: Dramaturga.

  • Nick: Un diablo menor, elegante pero algo patético cuando pierde el control.

  • William Shakespeare: El mentor, sereno y analítico.

  • Brynhild: Una Valquiria que observa con una mezcla de aburrimiento y sabiduría.

  • Profesor Davies: El académico que sueña todo esto.



ESCENA 1

Lugar: Un claro en el bosque.


ELEANOR: Si escribo lo que siento, dicen que estoy loca. Si callo, siento que me asfixio. ¿Es que no hay un término medio para una mujer que solo quiere contar una historia?

NICK: (Apareciendo de la nada) El término medio es para los mediocres, mi querida Eleanor. Yo ofrezco los extremos: la gloria absoluta o el silencio del olvido.

ELEANOR: ¡Cielo santo! ¿Quién eres? ¿Un cazador perdido?

NICK: Digamos que soy un facilitador. Veo que te cuesta encontrar las palabras. Yo tengo sacos llenos de ellas. Oro puro en cada frase. Solo necesito que aceptes mi compañía. Un apretón de manos y serás la envidia de Londres.

ELEANOR: ¿Solo por la mano? Parece un precio demasiado bajo para algo tan grande.

NICK: Es que confío en tu talento... y en que sabrás agradecérmelo después.

(Se dan la mano. Un viento frío agita los árboles).

ELEANOR: Qué sensación más extraña... como si tuviera un enjambre de abejas hablándome al oído.

NICK: No son abejas, Eleanor. Es tu nuevo éxito susurrándote.


ESCENA 2

Lugar: El estudio de Shakespeare.

SHAKESPEARE: Así que has invitado a un demonio a tu mesa de trabajo. Eleanor, las musas son caprichosas, pero al menos son honestas. Ese Nick... ese tipo solo te vende espejos de colores.

ELEANOR: ¡Pero funciona, Will! Lady Beatrice se rió de mis ocurrencias. ¡Yo nunca he sido ocurrente! Ella me miró como si fuera alguien importante.

SHAKESPEARE: Se rió de una sombra, no de ti. Escucha bien: esas voces que ahora te parecen brillantes se volverán ruidosas. Te dirán que no eres nada sin ellas, que eres pequeña, que nadie te querrá si vuelves a ser tú misma. El truco del diablo no es llevarte al infierno, sino convencerte de que tú ya estás en uno.

BRYNHILD: (Dando un paso hacia el público, aparte) Los hombres siempre temen a lo que ellos mismos inventan. Este diablo de pacotilla no es más que el miedo de Eleanor vestido de seda. Yo he visto dioses caer y héroes llorar por menos que una mala crítica.


ESCENA 3

Lugar: La taberna.

NICK: (Susurrando febrilmente a Eleanor) ¡Dile que su linaje es más antiguo que el tiempo! ¡Dile que su gracia humilla a los ángeles! ¡Rápido, que se va!

ELEANOR: (A Lady Beatrice) Mi señora... vuestro linaje... eh... es muy antiguo. Mucho.

LADY BEATRICE: (Frunciendo el ceño) Pues claro que lo es, Eleanor. ¿Te pasa algo? Pareces un loro repitiendo algo que no entiende. Estás rara, prefiero cuando te quejas de lo difícil que es escribir. Al menos entonces eres divertida.

NICK: (Furioso) ¡Torpe! ¡Lo estás arruinando! ¡Tírale el vino! ¡Haz algo dramático!

ELEANOR: (En voz alta) ¡Cállate de una vez!

LADY BEATRICE: ¿Perdón?

ELEANOR: No... no os lo decía a vos, señora. Me pica un... un pensamiento.


ESCENA 4

Lugar: El estudio de Shakespeare. Nick está en un rincón, intentando encender un fuego pequeño con los dedos que no para de apagarse.

NICK: ¡Esto es un ultraje! ¡Tengo una reputación! ¡Nadie me ignora así!

SHAKESPEARE: Míralo, Eleanor. Míralo bien. ¿A esto le tenías miedo? Si le quitas tu atención, se queda en nada. Es como una polilla que busca una llama que no le pertenece.

ELEANOR: Me prometiste que las ideas fluirían, Nick. Pero solo me has dado ruido. Mis propias palabras, aunque sean pobres y caminen cojeando, son mejores que tus versos de seda.

NICK: ¡Te quedarás sola! ¡Nadie leerá tus obras! ¡Serás una mota de polvo en la historia!

ELEANOR: Puede ser. Pero será mi polvo. Nick, vete. Me aburres.

NICK: (Ofendido) ¿Que te aburro? ¡Soy el portador de la tentación! ¡Soy el...!

SHAKESPEARE: Eres un pesado, Nick. Vuelve a tu rincón. Ya no hay contrato que valga cuando el cliente ha descubierto que el producto es falso.

(Nick intenta desaparecer con una explosión, pero solo sale un poco de humo gris y un olor a huevo podrido. Desaparece con un gruñido).

ELEANOR: Will... aún oigo su voz. Muy bajito. Diciéndome que no valgo nada.

SHAKESPEARE: Siempre estará ahí, Eleanor. En un rincón de la cabeza. La diferencia es que ahora sabes que es solo un ruido, como el crujir de una madera vieja. Se le oye, pero no se le hace caso.


ESCENA 5

Lugar: El mismo estudio. La luz cambia a una atmósfera irreal.

BRYNHILD: (Se acerca a Shakespeare) Se acabó el sueño, poeta. El hombre que nos imagina está a punto de despertar.

SHAKESPEARE: (Asintiendo) Ha sido una buena función. Al menos esta vez la cordura ha ganado por la mínima.

BRYNHILD: (Al público) No busquéis demonios en los bosques ni valquirias en las nubes. Todo está aquí dentro (se señala la frente). Las voces del miedo siempre os hablarán, os dirán que canceléis vuestro viaje, que vuestro verso es flojo, que vuestro amor no basta. El secreto no es que las voces callen... sino aprender a caminar mientras ellas gritan.

SHAKESPEARE: (Al público, con una sonrisa) Y si el ruido se vuelve muy fuerte... recordad que hasta el diablo se siente ridículo cuando nadie le presta atención.


ESCENA 6 (Final)

Lugar: Un salón de clases de la universidad. Luz de tarde.

(El Profesor Davies está de pie, con la mirada perdida y los brazos extendidos, como si acabara de despertar de un trance profundo. Los estudiantes recogen sus cosas, mirándolo con una mezcla de ternura y preocupación).

PROFESOR DAVIES: (Casi en un susurro) ...porque hasta el diablo se queda mudo cuando dejas de creer en él. ¿Lo entienden? Eleanor lo entendió. ¡Ella lo echó de su cabeza!

ESTUDIANTE 1: (Acercándose despacio) Profesor... la clase terminó hace diez minutos. ¿Se encuentra bien?

PROFESOR DAVIES: (Parpadeando, volviendo a la realidad) ¿Eh? Ah, sí... sí. Es solo que... estaba allí. En el estudio de Will. Eleanor estaba tan asustada, pero lo logró. ¡Le colgó el teléfono al abismo!

ESTUDIANTE 2: (Con tono suave) Profe, lo hemos visto esta mañana en la entrada. Estaba usted... muy animado, hablando con la efigie de Shakespeare. Le estaba explicando algo sobre los contratos de edición.

PROFESOR DAVIES: (Un poco avergonzado) ¿Me habéis visto? Bueno, es que la estatua tiene una mirada... muy analítica. Parece que te juzga los adjetivos.

ESTUDIANTE 1: (Poniéndole una mano en el hombro) Todos sabemos que este semestre ha sido duro, con lo de la tesis y las horas en la biblioteca. Nos gusta su pasión, de verdad, pero nos preocupa que acabe discutiendo con las gárgolas del pasillo.

ESTUDIANTE 2: Venga, vamos. Le acompañamos al estacionamiento. Le invito a un té, o a algo que no tenga cafeína, que creo que ya lleva suficiente.

PROFESOR DAVIES: (Dejándose guiar, pero volviendo a encenderse por un momento) ¡Es que es tan real! ¡La lucha por la voz propia! ¡No solo es Eleanor! ¡Es la lucha de todos! ¡Es la rabia de Marlowe! ¡La oscuridad de Thomas Kyd!

(Los estudiantes lo llevan suavemente hacia la salida mientras él empieza a declamar nombres al aire, con una sonrisa de absoluta entrega).

PROFESOR DAVIES: ¡Christopher Marlowe, que murió en una taberna por no callarse! ¡Ben Jonson y su orgullo de hierro! ¡Thomas Kyd! ¡Shakespeare, el gran observador! ¡No son solo nombres en un libro, muchachos! ¡Son las voces que nos dicen que sigamos adelante!

ESTUDIANTE 1: (Sonriendo) Sí, profe, todos ellos. Vamos, despacio...

PROFESOR DAVIES: (A lo lejos, ya saliendo del salón) ¡No escuchéis al diablo de las calzas! ¡Escribid vuestros propios versos! ¡Incluso si cojean! ¡Especialmente si cojean!

(Sus voces se pierden por el pasillo. El salón queda vacío. Por un momento, una sombra que recuerda a un jubón isabelino parece cruzar el fondo del aula, seguida de un brillo metálico como el de una armadura. Silencio. Fin).